Qué habrá sentido Martín Nolfi al enterarse que un delincuente que dejó en la calle asesinó a un joven de 17 años. Malviviente que no debería haber estado disfrutando de la libertad cuando tendría que estar preso por delincuente. Si no hubiese sido por su decisión, Lucas Cancino seguiría vivo, y no hubiese sido asesinado por culpa de su garantismo. Nolfi es responsable del asesinato de Lucas, al igual que un Estado que sigue sin dar respuestas en materia de seguridad.

El 8 de junio de 2020, Nazareno Juan Cruz Mejías, alias “Convulsión”, de 20 años, salió a robar junto a un cómplice en Quilmes con un arma de fuego. Ambos vieron a un hombre que salía de su domicilio a bordo de una moto Yamaha XTZ 125.

En ese momento, lo interceptaron, lo amenazaron con matarlo, le robaron el rodado y huyeron. A los pocos días, Mejías fue detenido.

La causa del 8 de junio de 2020 contra Mejías quedó en manos del fiscal Leonardo Sarra de la UFI Nº2 de Quilmes, quien lo acusó del delito de robo agravado de vehículo dejado en la vía pública con un arma no apta para disparar. El juez de garantías Nº2 de Quilmes, Martín Nolfi, tras ver la acusación y que la pena en expectativa era, como máximo, excarcelable, lo liberó.

El garantismo de Nolfi liberó a un asesino que semanas después terminó matando a un joven inocente que en su bicicleta iba al colegio. Para Nolfi, y su garantismo, la vida de una persona vale una bicicleta.

Ojalá, Nolfi pueda mirar a su familia con la conciencia de una persona de bien. Lamentablemente, su conciencia –si es que tiene- quedará marcada con otra muerte gracias a jueces que liberan asesinos.