La pandemia impuso una “nueva normalidad”, que implicó una serie de transformaciones a nuestras vidas. Una situación de excepción que implicó una fuerte participación de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) en todos los niveles. Y la institución, faro de referencia para la comunidad quilmeña y la zona sur del conurbano, estuvo a la altura. ¿Cómo? A partir de los trabajos que realizaron sus científicos y científicas de primer nivel nacional, así como también asegurando la continuidad de las clases virtuales para todo su estudiantes y la operatividad de todas sus secretarías y espacios institucionales.

Ejes

Investigadores e investigadoras que relegaron sus líneas de investigación y se abocaron a emplear sus conocimientos para combatir la pandemia.

*El diseño, junto a la Universidad Nacional de San Martín, del kit de diagnóstico rápido bautizado Ela-Chemtest.

*El procesamiento de muestras en la Plataforma de Servicios Biotecnológicos.

*Los análisis de aguas residuales y de aire con el propósito de evidenciar la presencia del virus en material particulado.

*La participación en ensayos clínicos con drogas que podrían ser de utilidad para el tratamiento de enfermos, como la ivermectina.

*Los desarrollos y la puesta en marcha de un test de serología para detección de anticuerpos.

*Los trabajos en el campo de las ciencias sociales. Hubo, en este sentido, cinco proyectos que obtuvieron el financiamiento “PISAC Covid-19” (iniciativa de la Agencia I+D+i) y aportan diversas contribuciones con el propósito de reflexionar sobre las transformaciones psico-sociales.

*Los trabajos de asesoría a gobiernos nacional, provinciales y municipales.

Investigadores e investigadoras que continuaron con lo que ya es norma: se destacaron a nivel internacional, a partir de participaciones decisivas en trabajos y revistas de renombre, como Science, Nature y The Lancet.

Sin embargo, no solo los trabajadores dedicados a la investigación fueron protagonistas. Para ser justos, fue toda la institución la que se puso a disposición del territorio.

*En 2020 y 2021, las clases comenzaron, dentro de la emergencia pedagógica, en tiempo y forma mediante un campus virtual que procuró que nadie perdiera su cuatrimestre. La UNQ está a la vanguardia al impulsar desde hace décadas el régimen bimodalidad, cuyo objetivo es democratizar las condiciones de acceso y participación a los conocimientos.

*Algunas de las aulas en dónde nuestros docentes suelen impartir clases, se convirtieron en un Centro de aislamiento sanitario para los pacientes leves de Covid.

*La Escuela Secundaria Técnica prestó su cocina para que los vecinos de la zona pudieran recibir raciones diarias de comida.

*Docentes y alumnos de la carrera de Enfermería realizaron hisopados y vacunaron contra la gripe y más adelante contra el Covid.

*Los y las extensionistas asistieron a adultos mayores de la comunidad para que no se quedaran solos.

*Luego de una primera etapa de reacomodamiento, todas las áreas de la Universidad siguieron funcionando, a partir de la virtualización de la mayor parte de sus tareas.

*La comunicación pública de la ciencia continuó con la realización de sus aportes en el sitio La ciencia por otros medios, espacio generado desde la Dirección de Prensa y Comunicación Institucional.

*El Consejo Superior de la UNQ aprobó el cupo laboral (docente y PAS) y las becas para personas trans.

* Se reforzó el programa de Becas de grado y pregrado para estudiantes de la modalidad virtual y presencial. Con este sentido se otorgaron y otorgan becas excepcionales para dar apoyo a los estudiantes con problemáticas particulares. Desde Tutorías se brindó información y apoyo para acceder a las Becas Progresar y a las Becas Manuel Belgrano. Se continuó con las becas de posgrado, extensión, guardería y residencia. Y se agregaron becas de subsidio tecnológico