(Por Christian Skrilec) Los candidatos son de prometer, sobre todo a sus tropas, prometen desde direcciones nacionales hasta secretarías provinciales, desde un lugar en la lista hasta una delegación municipal. Al final del día, un mismo cargo habrá sido prometido a tres o cuatro personas distintas. Gajes del oficio de la política.

Es memorable el poder de convencimiento de un dirigente bonaerense que llegó a altos cargos nacionales. Cuando era uno de los dueños de la lapicera con la que se confeccionaban las listas de candidatos, invitaba a uno de los suyos a firmar en un lugar “expectante”. La dama o el caballero llegaban entusiasmados y terminaban firmando en el puesto vigésimo noveno de la lista de diputados nacionales. La única expectativa posible era que media docena de las personas que lo antecedían se convirtieran en ministros, y otra media docena falleciera para poder acceder a una banca.

En última instancia, las promesas que le hacen los candidatos a sus seguidores no afectan al votante, como si lo hacen las grandilocuentes promesas de campaña, que por suerte, han caído en desuso. Se acabaron los tiempos de “la revolución productiva” o el magnífico mantra “alfonsinista” de que “con la democracia se come, se cura y se educa”. Aunque las “ideas fuerza” permanecen, y en cualquier panfleto publicitario encontraremos ideas maravillosas como mejorar la salud, garantizar la educación o brindar seguridad.

Nadie, nunca, explica como hacerlo. Sencillamente, porque no sabe, y si sabe, difícilmente pueda.

Un clásico regional es el saneamiento de los arroyos.  Todos prometen sanear las cuencas, entubar arroyos, canalizar riachos. Pero la tarea tiene tantas variables y tantas complejidades que para realizarla se necesitaría una decisión política que acuerde el interés de la Nación, la Provincia y el Municipio. Un volumen de capital solo asequible a través de préstamos internacionales, que a su vez deben ser complementados con trabajos territoriales exhaustivos:desplazar familias, construir viviendas; clausurar, mudar o reconvertir fábricas; realizar obras de infraestructura contingente, etcétera.

¿Alguien cree que algún candidato tiene un equipo de gente trabajando en semejante proyecto? Es obvio que no. La mayoría ni siquiera tiene un proyecto serio para mejorar el tránsito. No obstante, una vez que asumen, y tienen cierta continuidad en el cargo, pueden empezar a armar algo. Lamentablemente, nadie planifica una obra ni lleva adelante una acción que no lo reditúe durante  su mandato.

En tiempo de campaña electoral hay que agudizar el oído, y rogar que los candidatos hagan promesas simples e interpretables, sean grandes o menores. Y por supuesto, pedir especificaciones de ser posible. Acepto que las grandes campañas necesitan grandes ideas y grandes promesas, aunque entiendo que todos nos conformaríamos con ideas simples. Saber si quieren proteger la industria o abrir la importación, si van a bajar o subir los impuestos, si van cambiar la lamparita de la calle cuando se queme. La mayoría de los ciudadanos no quiere ni la “liberación popular” ni una “revolución de la alegría”. Los reclamos del ciudadano promedio  al gobierno siempre son más elementales que los grandes enunciados.

Nadie puede negarle al “kirchnerismo” que tuvo una política de inclusión, a quiénes, a cuántos, y cómo los incluyó,es el detalle que define el éxito de esa política que esgrime como una idea fundamental de su plataforma. ¿Alguien duda que el oficialismo no cumplió con su promesa de “cambio”?

Me permito una anécdota personal. Antes de las elecciones del 2015, el actual presidente Macri brindó una rueda de prensa en las calles de Quilmes Oeste. A mi turno le pregunte si no lo preocupaba que estando acostumbrado a gobernar con un presupuesto holgado y abundantes recursos en la Ciudad de Buenos Aires, iba a tener que gobernar la nación y la provincia con un presupuesto acotado y escases de recursos. El Presidente contestó que “no es así”, que “a la Argentina y a la Provincia de Buenos Aires le sobran recursos, y administrando bien le va a sobrar plata para hacer obras y para generar trabajo, van a ver que vamos a estar mucho mejor”.

La evaluación de la respuesta del Presidente se la dejo al lector.

Gracias por leer.