Complicaciones en la subcomisión de fútbol y también en algunas agrupaciones. Fuentes
fue el DT ganador por votación y se desataron feroces internas. Friendly fire

Por Román Sledz
Semana de alta intensidad política, de redes sociales y de posturas defendidas. Resulta que tras la elección de Diego Colotto como manager se dio rápidamente el paso de la elección del entrenador y ésta levantó polvareda. Por un lado la opción más a mano y acorde a lo que a priori es el proyecto de plantel, era el DT de reserva Leonardo Lemos. Enfrente el otro finalista era Marcelo Fuentes, un viejo conocido de la casa por haber trabajado con Alfaro pero con un perfil bastante más lejano a los futbolistas de divisiones inferiores. Lo que generó revuelo y reproches internos son las distintas elecciones. Mientras que algunos votaron de forma orgánica, otros lo hicieron de forma personaliza. Apostillas de una elección que si bien fue democrática, fue también al menos polémica.
Leonardo Lemos trabaja en el Club hace unos diez años. Habiendo pasado por categorías de divisiones inferiores, hace un tiempo que tiene a cargo la división reserva que, por ejemplo, viene de ser segunda en el campeonato tras el habitual victorioso Atlético Rafaela. Con esto, sumado a la idea de conformar un plantel de mayoría de juveniles, rodeados de algunos futbolistas de experiencia parecía ser la opción que se imponía. Sin embargo a muchos (ya no solo de la subcomisión de fútbol profesional) no les “cerraba” la designación. La falta de “chispa” fue un argumento que se filtró, así como el desafío de una primer experiencia en tan difícil contexto. Los principales impulsores de su candidatura parecían ser los “celestes”, cuya agrupación siempre se ha identificado por apoyar los proyectos propios. Por otra parte no es la primera vez que el negro Uriel Vecchio levantaba esta bandera.
Mientras tanto del otro lado surgió el nombre de Marcelo Fuentes, quien obviamente encajaba en el paladar de la agrupación Rojo Punzó (asociado a su labor junto a Alfaro) pero que a su vez, cuando se iba cerrando todo en otro sentido, fue propuesto por un celeste como Gabriel Heis. Tras charlas en medios, los paños fríos para los futbolistas de inferiores no se hicieron esperar al igual que la marcada diferencia de perfil. Más allá de opiniones y posturas, queda claro que no existía un hilo conductor en las alternativas propuestas.
En condiciones normales, dentro de grupo de los “siete notables” de la subcomisión, la votación debería ha-ber salido 5 a 2 en favor de Lemos; es decir, en coherencia con lo expresado o con el extracto de cada uno, la lógica indicaba eso. Sin embargo el 4 a 3 coronando a Fuentes tuvo algunos asteriscos interesantes. Mariano Kaploean, referente del predio de inferiores, no votó a un puro de Alsina y Lora como Lemos sino a Fuentes. Podría encontrarse la explicación en una intención “orgánica” en su elección, pero se sabe de la poca comulgación con Leo. Dentro de los celestes, fue Heis el que sorprendió votando desde su gusto o idea personal y no desde el mandato partidario. De hecho le cabe buen grado de responsabilidad puesto que fue un promotor del nombre de Marcelo, a la vez que guardó coherencia con su evaluación de las condiciones y el contexto, el cual según su criterio ameritaba alguien de mayor experiencia. Podría decirse que el resto respondió de forma “orgánica” al lineamiento de su agrupación (incluso Sterli que tal vez a priori podría haber sido alguien en desacuerdo con Lemos). La pregunta que se impuso entonces fue ¿qué costos acarrearon sus elecciones?
Dentro de los celestes se desordenaron las filas entre aquellos más bien ausentes en la diaria por sus tareas municipales y quienes ven en la designación (a cargo de Malvar) como un error y el consecuente desacuerdo con la votación. Dentro del predio pareciera ser que los dedos acusadores apuntan a su máximo exponente que le dio la espalda a un producto genuino de allí. Mucho, pero mucho fuego amigo.