(por Román Sledz) Si bien parece moneda corriente, en las últimas semanas se intensificó el nivel de tensión que se vive en el Quilmes Atlético Club desde el aspecto económico. Empleados de paro, desvinculaciones masivas, ingresos extraordinarios que no aparecen y la sombra de una cuota pesada para empezar a afrontar, son algunas facetas de esta triste realidad que le viene tocando vivir al decano del fútbol argentino, producto de años de desmanejos y decisiones erróneas ya sea de la anterior gestión, como también de la actual, que no le encuentra salida a este caos.
Predio de Juveniles
Como suele suceder habitualmente ante cada crisis económica, el sector del club que primero lo sufre es el predio de divisiones juveniles. Allí las medidas de fuerza no se hicieron esperar y viene delicada la situación que alcanzó ya no solo al personal de UTEDyC, sino a los propios profes y empleados. Tal es así que ya no solo se trata de no disponer de cocineros para la pensión, gente de maestranza o cuestiones similares, sino que se dejó de entrenar producto de la falta de pago. Allí, donde la gran mayoría de los sueldos están incluso hasta por debajo de la canasta básica familiar y no pueden darse el lujo de aguardar un ingreso extraordinario de efectivo por tal o cual jugador, fue donde hubo además un sacudón enorme: se descabezó el cuerpo de entrenadores dejando de contar con Claudio Texeira, coordinador general, se prescindió de otro histórico como el profesor Ezequiel Muzzio (coordinador de todos los preparadores físicos) y se terminó resolviendo la salida del entrenador de quinta división Javier Patalano, el de séptima, Matías Neto y el coordinador del fútbol infanto juvenil Daniel Espíndola. Aluvión de bajas y conflicto que desembocó en un paso al costado del referente del predio Mariano Kaploean y junto con él otros colaboradores.
Cuerpo Médico
La crisis no se detuvo allí y se extendió hasta el cuerpo médico: ya no solo se estuvo entrenando en Alsina y Lora sin profesionales de la salud sino que también le pasó al plantel de primera división, que volvió a las tareas en un contexto que Leandro González describió bien tras su salida, similar al de “un club abandonado”. En la profundización del problema con los médicos aparece ahora la renuncia de Walter Guiliano, histórica cabeza del cuerpo médico cervecero. En lo que parece ser un “acuerdo” tras un gran desgaste, deja el lugar que tanto tiempo ha ocupado. Asimismo, los jugadores, por ejemplo, entrenan sin seguridad, ya que el personal a cargo se ha plegado a la medida de fuerza. Lo que realmente se dice “a la buena de Dios”; de hecho, la incoherencia se da en la resolución de que las tareas sean a “puertas cerradas”, puesto que no hay nadie que controle esto (según se pudo saber esto sería determinación dirigencial y no del entrenador).
Venta de calores
¿Qué es lo que puede cortar entonces esta inacción producto de la falta de alternativas? La concreción de la venta de, casualmente, un futbolista surgido del predio que hoy no cobra: Francisco “Tico” Ilarregui. Una operación que tiene varios bemoles y que se ha visto demorada en su cierre, por lo que en consecuencia sucede lo mismo con el oxígeno que sería la primera cuota. Esto significa que los aproximadamente cuatrocientos mil dólares que significará esta venta (algo extraordinario para Quilmes, es cierto) estarán orientados a cubrir déficit corriente, es decir, nada que ver con la deuda originada anteriormente sino lo que no se pudo pagar este último tiempo.
El desembolso de los privilegiados
¿Y con el pago de las cuotas del acuerdo con los acreedores que sucede? Bueno, el gran inconveniente se presenta con los privilegiados, puesto que esos sí supondrán un desembolso próximo. Para el resto, en base a lo homologado, habrá que esperar tres años que es la gracia que tiene el club en el plan a una década. Sin embargo, la falta de plan para el presente parece condenar la ausencia de alternativas para ese futuro cercano. Errar en ese sentido significa ni más ni menos que la quiebra, la intervención de un síndico y un sin fin de complicaciones que bien podrían derivar en la extinción del club; ni más ni menos. Mientras tanto, el plan futbolístico de los pibes no combina bien con un entrenador que no los conoce, no son de su gusto y que incorpora, por ejemplo, a un jóven central de Gimnasia como Ortiz, o un arquero de mediocre currículum, como Bilbao, en detrimento del propio, Ledesma. Ahora, con estos lios, y sin querer citar al nefasto dirigente que es en buena parte responsable de este presente ¿quién se va a cargar esta vaca al hombro?