A los 81 años, el cura Luis Farinello murió el sábado pasado por problemas cardíacos mientras estaba internado en el Hospital de Quilmes.Sus restos fueron velados en la Iglesia Caracol, en la que supo dar misa durante muchísimos años.
La triste noticia sacudió a la comunidad, y hasta el propio intendente Martiniano Molina envió sus condolencias a amigos y familiares, luego de reconocer su gran labor social.
A los 16 años, Farinello decidió ingresar al Seminario de la Plata, y fue ordenado sacerdote por el entonces obispo de Avellaneda Jeróni-mo Podestá, el 8 de agosto de 1964. Monseñor Eduardo Pironio lo designó párroco de Nuestra Señora de Luján, cerca del centro de Quilmes, destino que ejerció hasta el año 2000.
En 1967 su firma acompañó a la de cientos de sacerdotes que adhirieron al Manifiesto de los Obispos del Tercer Mundo en aquella primera etapa de la Iglesia postconciliar, el que fue el acto fundacional del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.
Durante la dictadura militar Farinello acompañó al obispo Jorge Novak en relamo por la vuelta de la democracia y la defensa de los derechos humanos.
Un gran luchador y defensor de los intereses de los más desprotegidos. Muy querido, especialmente, en la comunidad quilmeña.
Observando las presencias y sus amistades y sus relaciones de siempre, se puede llegar a decir que el Padre Luis supo surfear la ola de la grieta sin ninguna dificultad.