Comenzaban a caer los últimos días del 2017 cuando desde El Suburbano (ver portada en ediciones anteriores) contábamos las andanzas del Mago Federico Merlini, el juez penal quilmeño que transita los pasillos de Tribunales lleno de errores, y con las consecuencias de un ultragarantista: Más de la mitad de los procesados que libera el juez Merlini de Quilmes, tiene informes negativos.

  En aquellos días lo comparábamos con el famoso Mago Merlin, ese personaje gales aliado al Rey Arturo, arquetipo del hechicero, que -decían- poseía poderes sobrenaturales y veía el futuro. Merlini parece tenerlos, pero con decisiones que terminan afectando a todos por igual.
  Por estas horas, Merlini vuelve nuevamente a estar bajo la lupa, y no sería extraño que se lo denuncie por su pésimo accionar, principalmente con el último de los detenidos por el asalto al jubilado Jorge Ríos: Claudio “Péque” Dahmer, quien estuvo preso hasta abril de este año y fue liberado anticipadamente por el propio Merlini ante la pandemia del Coronavuirus.
  Como todo Mago, hace y deshace, a la vista de todos y sin que la mayoría se de cuenta de sus maniobras, Merlini técnicamente liberó al hermano del “Peque”, Gastón Cuello. Ya que el “Peque” cuando fue detenido, procesado, apelado, y condenado, siempre utilizó la identidad de su hermano. Y nadie se dio cuenta hasta ahora que fue recapturado por el salvaje asalto del jubilado Ríos, quien mató a uno de sus compañeros de delito.
  En diciembre de 2017, El Suburbano accedió a los últimos informes donde Fernando Merlini muestra sus dotes de un excesivo y hasta peligroso garantismo, que ya ha traído consecuencias sociales irreversibles, por citar un caso el asesinato del policía comunal, José Zurita, masacrado por uno de estos beneficiarios de esas salidas Merlinescas.
  Merlini es el titular del Juzgado de Ejecución Penal 2 de Quilmes, justamente, un Departamento Judicial caliente, donde hay zonas realmente inseguras y violentas.
  Durante el 2016, el Mago Merlin dio 51 libertades asistidas y 35 libertades condicionales, a pesar de que los detenidos estaban siendo investigados por delitos serios o tenían alguna condena.
Las estadísticas del Mago
  De las 51 libertades asistidas, por ejemplo el Servicio Penitenciario Bonaerense le cuestionó 11; y de las 35 libertades condicionales, el SPB le dio resultado desfavorable a 12, pero al Mago poco le importó. Todo siguió normalmente en su carrera garantista y los liberó a todos.
  Durante la mitad de lo que va de este año 2017, hasta el 31 de julio, las cosas para el Mago Merlin “mejoraron” en cuanto a liberar procesados en cárceles: De 35 libertades asistidas que dio, 20 fueron desfavorables; y de las 21 libertades condicionales, 13 no fueron aprobadas. Más del 50 por ciento de los casos que evaluó dejar en libertad, no fueron compartidos en sus informes por los que más saben del asunto y quienes más conoces a estos victimarios, los directivos del SPB. Pero Merlin siguió adelante, a pesar que en lo que fue el primer semestre del año, su desarrollo como juez dejó mucho que desear.
  La libertad asistida es previa a la libertad condicional, por ejemplo, aquellos que entran en el programa Casas por Cárceles, cuyos miembros tienen una cantidad de horas libres mensuales, y después deben volver a prisión.
  La libertad condicional es una medida alternativa a una pena privativa de libertad, como la prisión o el arresto domiciliario, que contemplan los ordenamientos jurídicos de algunos países, y que es posible imponer en la sentencia cuando se cumplen ciertos requisitos establecidos en la ley, que le permite al condenado…

Sin dudas, la peligrosidad de las decisiones de Merlini podrían seguir generando aún más situaciones de inseguridad en la Región.