Una sesión más que tranquila. Casi sin proyectos importantes a debatir, el cuerpo que preside Fabio Báez se negó a tratar el control y el funcionamiento de los trapitos y comerciantes en el microcentro quilmeño. Hecho que generó el malestar del edil PRO José María Salustio, quien se levantó enojado de su banca y se retiró del recinto.
"Si no podemos aprobar esto no sé para qué estamos acá", relató enojado Salustio ante la negativa de la mayoría de aprobar la minuta de comunicación de su par Patricia Capparelli, quien requería a los agentes de tránsito un control más eficaz sobre el libertinaje de comerciantes y tra-pitos que se apropian de los espacios públicos para reservar lugares a estacionar con baldes y otros escaparates.
El hecho no es nuevo. En las calles del micro-centro quilmeño comerciantes y trapitos se adueñan de los espacios, usurpando lugares con baldes, sillas o cualquier objeto que sirva para reservar ilegalmente el lugar. Pero en épocas de crisis, nadie quiere salir a hacer cumplir las nor-mas de convivencia.
El paseo del que todos hablan
Asimismo, el cuerpo legislativo aprobó un pedido de informes sobre una megaobra que se llevó a cabo en el ex edificio de Telefónica de Argentina en la peatonal Rivadavia, donde se pondrá en funcionamiento un paseo de compras, de que se tejen innumerables comentarios en las mesas de café. Incluso, varios testigos de las obras le indicaron a este medio que, por la magnitud de la superficie y de los trabajos, "en el lugar se colocaron hasta escaleras mecánicas".
Posteriormente a esto, el cuerpo aprobó el único despacho de comisión y algunos proyectos menores que fueron tratados sobre tablas.