(Por Christian Skrilec) La coalición Cambiemos depende tanto de María Eugenia Vidal como Unidad Ciudadana de Cristina Kirchner. Ambas fuerzas se descompondrían sin sus presencias. La idea que no hay cambiemos sin Mauricio Macri, es un postulado erróneo de analistas interesados. Lo que se derrumba sin Macri es el “macrismo”, no el PRO, tampoco Cambiemos. Es más, la ruptura de la interna cordobesa desnuda que lo que rompe a Cambiemos es, justamente, el “macrismo”.

Los planteos que sin Macri no hay cambiemos son similares a los que argumentan que sin Cristina no hay peronismo, todo lo contrario, sin Cristina hay peronismo, lo que se desgaja y se reduce es Unidad Ciudadana.

No es sorpresivo que durante el fin de semana pasado se publicaran sendas entrevistas al Jefe de Gabinete en los diarios La Nación y Clarín, allí, Marcos Peña dejó en claro que Macri será candidato a Presidente. Peña, temeroso de dar por terminada su hasta ahora penosa incursión en la vida pública, salió a frenar la nueva ola de rumores de la opción “Vidal”.

También es interesante notar como esos rumores explotaron después de los discursos de apertura de sesiones, Macri en el Congreso de la Nación y Vidal en la Legislatura bonaerense, desnudaron sus diferencias, no sólo en su capacidad discursiva, donde su estilo de virgen apasionada sigue convenciendo a propios y extraños, sino, en la pericia política. En la Provincia no hubo gritos, ni insultos, ni protestas. Paradójicamente el escenario provincial es más crítico y adverso que el de la Nación y la Ciudad Autónoma. La diferencia entonces, no radica ni en el escenario ni en la seducción del discurso, la diferencia está en la pericia de Vidal para tejer acuerdos con todos los sectores, desde el genuflexo Frente Renovador hasta el “kirchnerismo” duro. La dulce María Eugenia afirmó en tono firme que no habrá más “Barones” en el conurbano, pero tejió en menor o mayor medida acuerdos con todos ellos.

“Vidal – (Morales- Cornejo- Alfonsín- Cualquier otro radical conocido), y hasta ganamos en primera vuelta”, comentó algún legislador fan de la Gobernadora. Los menos efusivos, los hombres que entienden el territorio y su importancia electoral, y prefieren que el presidente Macri no pase ni cerca de sus distritos durante la campaña, también sueñan con el “vidalismo”.

“Monzó – Stanley” es la fórmula secreta de los alquimistas bonaerenses si Vidal fuese candidata a presidente. El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, es un polo magnético de atracción para peronistas.  La ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, una persuasión irresistible para los movimientos sociales.

Dicen también, los que imaginan un Cambiemos sin Macri, que no hay que hablar en voz alta y dejar que la realidad político-económico-social resigne al entorno del Presidente. Porque la rapiña político empresarial que rodea a Mauricio es capaz de catapultar a Vidal a la vice-presidencia, y promover la candidatura de Stanley a la gobernación bonaerense acompañada de otro peronista encubierto como Cristian Ritondo. Los radicales a aguantarse o al desierto de la Lista 3.

Pese a las afirmaciones públicas, al igual que en el complejísimo armado opositor, en el oficialismo permanece el tiempo de las especulaciones. Aunque la realidad, esa de la recesión, la inflación, la devaluación, el desempleo y el mal humor social cotidiano, no siempre tuerce los destinos de la política, hagan uso de la memoria reciente.

Mientras tanto se desnuda una verdad compleja para los oficialismos bonaerenses, a los defensores del “macrismo”, no les importa quién gobierne las provincias o resignar las grandes intendencias siempre y cuando Macri se mantenga en la presidencia. Una mala estrategia de la Casa Rosada, puede convertir a Vidal en derrotada, y a una gran parte de intendentes de Cambiemos en desocupados.

El error conceptual es absoluto: sostener un gobierno con las características del actual, sin gobernaciones ni intendencias de peso, no es posible ni siquiera con la ayuda inestimable de los grandes medios, las redes sociales, y las declaraciones públicas de Mirta Legrand y Susana Giménez. En este caso, Vidal y la derrota del “macrismo”, serían las caras de una misma moneda.

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