No lo canta León Gieco sino la subcomisión de fútbol profesional de Quilmes que lo eligió como manager, lo que a su vez apuró la salida de Trípodi ¿Proyecto jóven?

(por Roman Sledz) Las críticas a Humberto Zucarelli se acumulaban y los fracasos futbolísticos, a la vez que los acuerdos políticos, forzaron su salida como director deportivo (más allá de que eventualmente había sido catalogado como gurú). A rey muerto, rey puesto y tras una contienda (que dejó alguna duda si en algún momento fue tal) entre Diego Colotto y “Ñato” Frediani, fue el hasta ahora jugador del plantel el que se quedó con el puesto. Esto despertó como siempre adherentes y detractores pero no solo en la gente, sino en los propios protagonistas (futbolistas, dirigentes, etc.). Por ejemplo un gran interrogante pasaba por la relación con Emanuel Trípodi, quien cuando compañeros tuvo un entredicho y molestia por el rol del central no solo dentro de la cancha sino afuera. Todo se resolvió más rápido de lo esperado y “el hombre elástico” encontró destino en Agropecuario de Carlos Casares, donde fue pedido por el flamante entrenador Sebastián “Chino” Saja ¿Era algo que se esperaba?
Desde un primer momento el nombre de Diego Colotto aparecía como el candidato del consenso para ser el nuevo director deportivo. La juventud, los contactos, la iniciativa son cosas que han sido destacadas como positivas en contraposición con la inexperiencia, origen “foráneo” al club, su relación con los referentes del último plantel y la imagen tan cercana a los dirigentes que dejó. Frediani surgió como la alternativa “fatto in casa” que conjugaba varias cuestiones pero que no terminaba de cerrar por el factor generacional, algo sobre lo cual se puso foco. La reunión de comisión directiva parecía el ámbito ideal para la presentación (de he-cho los integrantes de la subcomisión de fútbol así lo habían adelantado) pero esto no estaba dentro del orden del día. De esta forma todo se desvió entre chicanas y entredichos y no solo no se formalizó el cargo (que ya está en funciones) sino que ni siquiera se terminó expresando el número formal del presupuesto para el fútbol, que no pasaría la barrera de los dos millones de pesos mensuales.
En reunión Colotto causó muy buena impresión desde la retórica y el proyecto en sí. Sin embargo una pregunta se imponía ¿Qué va a pasar con Tripodi? Esto por supuesto, recordando lo que sucedió en partido cuando el uno impactó su puño contra una pared tras una jugada en la cual el central no saltó, más allá de una mala relación en cuanto a los roles dentro del grupo. El plan ya estaba trazado y básicamente no lo incluía a Emanuel o al menos no en la misma modalidad que esta temporada, como titular y referente. Iba a estar la necesidad de una charla entre ellos donde además se comunicaría que no sólo no tendría garantizada la cinta de capitán, sino la propia titularidad. Es que la apuesta fuerte para venta para el próximo año pasar por Marcos Ledesma, quien tras un buen debut es visto como potable para el mercado y emular así una transacción como fue en su momento la de Walter Benítez, con la gran diferencia de que la idea es que quede capital para el club y que no haya ningún desmanejo. El correr de su lugar al “hombre elástico” pasó por una pro-funda desilusión por parte de los dirigentes ya no solo con el nivel deportivo sino más bien con el perfil contestatario y crítico por demás según entendieron.
¿La resolución entonces? Una intempestiva contratación de Bernardo Grobocopatel de Trípodi para su Agropecuario de Carlos Casares y la consecuente veloz rescisión de contrato con Quilmes cobrando únicamente hasta el último día trabajado. Otro nombre pesado (para algunos ídolo) que se va por la puerta de atrás y pateando las piedras.
La apuesta parece orientarse al potenciamiento de juveniles, un plantel “low cost” y pelear en un contexto económico y financiero duro. Esto debería ser consecuente con la elección del cuerpo técnico; hasta aquí la primera charla fue con Leonardo Lemos, quien encajaría con esas características. Sin embargo, por supuesto, con Quilmes nunca se sabe.