Entrevista de Diario EN RED a la intendente de Quilmes Mayra Mendoza


Mayra Mendoza (Quilmes, 1983) es intendente de Quilmes, 650.000 habitantes, el 20% o más en villas de emergencia y asentamientos. Puro Gran Buenos Aires. Kirchnerista. Rostro visible de la Cámpora. Tiene a Néstor tatuado en el brazo izquierdo y también la firma de Cristina. Le han imputado sin, que se sepa, ninguna trascendencia y ha sufrido fake news como aquella que la situaba falazmente en Catar durante el Mundial de Fútbol. Arrebató Quilmes a la derecha en 2019 uniendo a todo el peronismo. Es crítica con la gestión de Alberto Fernández. En la mesa de su despacho municipal tiene el documento “Argentina en su tercera crisis de deuda», recientemente publicado por Cristina Fernández. Vienen tiempos difíciles para el conurbano, cargados de recortes.

¿Qué le viene diciendo la ciudadanía de Quilmes desde diciembre?

Nosotros recorremos Quilmes todos los días y lo hacemos por vocación política, como obligación en la tarea de gobernar. No hay un día que no tenga una actividad que me vincule con mi comunidad. La realidad es que en Quilmes, a diferencia de lo que sucedió en otras partes, el 57% rechazó a Milei y votó la opción de Sergio Massa. Así que lo que veo es enojo, descontento y frustración. Acá ganamos la intendencia, ganamos la Provincia [de Buenos Aires], pero en las presidenciales el resto del país votó por otra cosa.

El peronismo ganó en el Congreso también, en las legislativas de octubre.

Exactamente. Y de algún modo, la Economía, la Seguridad y otras carteras importantes a nivel nacional están en manos de los que quedaron terceros, Macri y su banda: Patricia Bullrich, Luis Toto Caputo que fue quien endeudó a Argentina con el FMI en el mandato de Macri…

¿Milei, que venía a dolarizar, aplica el programa económico de Macri?

Creo que no hay programa. No hay una planificación estratégica basada en una política de respeto a la democracia, a la representación del Congreso y de las provincias. Hay un solo objetivo narcisista a partir de su ego, de su lugar y trascendencia como personaje en la historia: el déficit cero. Un análisis que responde a un objetivo extra-argentino como la dolarización, más endeudamiento con el FMI y más trabas para el desarrollo, pero que evidencia que no hay un modelo de país. Todo lo que tiene en la cabeza Milei es el déficit cero y lo demás le da igual, algo que expresa él el primero en redes sociales como fenómeno disruptivo cuando plantea que Elon Musk, dueño de SpaceX o Twitter, venga a quedarse con el litio de la Argentina. Una desargentinización muy profunda, un daño enorme a la soberanía que las nuevas generaciones observan como… como algo autorizado. Ahí tenemos un problema gravísimo.

¿Y cómo han llegado las nuevas generaciones de votantes en Argentina a apoyar esa pérdida de soberanía?

Antes de nada, no veníamos bien: este gobierno es una consecuencia de que el anterior de Alberto Fernández no fue bueno, fue malo. En el peronismo hay algo que no se perdona: ser trabajadores y estar bajo la línea de la pobreza. Si el peronismo no puede generar condiciones para que el capital trabajo esté al cincuenta-cincuenta o cada vez más parecido, nos dicen no les votamos para esto. Y tienen razón.

¿Y desde diciembre a esta parte nota que la gente la pasa mal?

A la semana de asumir Milei, Caputo hizo una devaluación de más del 100%. Desde diciembre a esta parte, lo que nos cuentan acá es que lo más notable fue el impacto en el precio de los alimentos. Luego vinieron recortes en fiestas, vacaciones… [en Argentina aún es verano]. Y aquí sufren dos clases. Los sectores populares, que cada vez más se suman a, por ejemplo, las listas de los comedores comunitarios, y la clase media que empieza a ver afectada su capacidad de ahorro.

Es muy vertiginoso lo que estamos viviendo: devaluación, aumento de transporte, quita de subsidios al transporte, quita de fondos asignados a la Provincia de Chubut, también a la de Buenos Aires a la que ha golpeado al Fondo de Fortalecimiento Fiscal que, aunque tiene un nombre raro, en realidad es el pago del salario de la policía bonaerense. Deja sin sueldo a la policía bonaerense. Una locura. Y la gente lo manifiesta, pero todavía no hay una reacción popular que diga: basta Milei, no puedo seguir viviendo así.  El tema es hasta cuándo.

Caputo y Milei dicen que ahora viene lo peor.

Dicen que abril. Hay algo que es evidente en nuestro caso: la decisión de Milei de cortar la obra pública frena el progreso de Quilmes, además de atacar la generación de puestos de trabajo. Ya nosotros veníamos muy atrasados en materia de infraestructura sociourbana en los cuatro últimos años, nuestra primera gestión. Avanzamos mucho, convertimos todo el parque lumínico a la Led y cambiamos las luces esas viejas y amarillas por estas blancas, mejoramos las condiciones generales con importantes obras de pavimentación y accesos, renovamos espacios comunitarios verdes que la verdad es que ahora son parques hermosos…

Pero teníamos pendiente otras obras como un nuevo ingreso a Quilmes en el Sudeste que nos permitía ganar tierra y reorganizar dos barrios muy importantes entre los que está Villa Itatí, una de las villas de emergencia más grandes de Latinoamérica. Son lugares que necesitan la intervención del Estado para ser urbanizados. No va a venir el mercado, como dice Milei. El mercado no va a construir un nuevo acceso a los vecinos porque no se lo pueden cobrar a nadie. Quilmes se va a ver súper afectado en obra pública.

A eso se le añade la inflación.

La inflación nos complica la planificación de una gestión por completo. Por más digan que la están bajando, en enero fue del 30%, en febrero del 20%, ya tenemos 50%. Los insumos que yo tenía pensados para el Hospital Municipal me aumentaron en algunos casos un 300%. Además hay escasez de insumos, porque a todo lo anterior se añade la especulación de quienes tienen el stock de las cosas, guardándolo hasta otro momento de mayor rentabilidad. Es un escenario muy complejo. Pero todavía no ha calado profundamente en el ánimo de la gente para que se manifieste.

¿Cómo afectan a Quilmes los recortes en los fondos regionales en docencia, salud, seguridad…?

En Quilmes somos 700.000 habitantes, 125 kilómetros cuadrados. Un distrito superpoblado, no tenemos casi espacios verdes. Barrios populares que no se terminan de contabilizar, 109 barrios populares a lo largo de nuestra historia en Quilmes, uno de los distritos más viejos de la provincia. Y una estructura de funcionamiento estatal, provincial y municipal con una cantidad muy importante de policías, de docentes, de trabajadores de la salud que dependen en su gran mayoría de la provincia de Buenos Aires. Estamos hablando de 90.000 policías y 300.000 docentes.

Lo que hizo Milei sacando el Fondo de Fortalecimiento Fiscal es afectar el pago del salario a los policías. Y lo que hace también sacando el Fondo de Incentivo Docente es afectar el pago de los salarios a los docentes. Van a dejar a los chicos sin clases en la provincia porque los docentes no van a tener el salario y van a hacer paro. Y se va a culpar a los docentes porque hacen paro. Los chicos sin clases y la policía sin sueldo. Y sin comedores escolares: al quitar el Fondo de Fortalecimiento, Milei desfinancia nuestro programa Mesa, casi universal.

¿Habrá algún estallido social?

Yo espero que no, porque, lamentablemente, van a ser vecinos de estos lugares del conurbano. Lo que espero, como decía Néstor Kirchner, es una demostración de conciencia popular que se manifieste en las urnas. De acá a dos años es mucho tiempo para la próxima elección, espero que por la vía democrática y pacífica. Pero no se está respetando la Constitución Nacional y mandó una ley ómnibus al Congreso rompe cualquier esquema y supera la ficción. Más de 700 leyes modificadas en una ley que autoriza parte de lo que está sucediendo hoy. Quitarle fondos a las provincias es romper por completo el Estado.

¿Cree que puede haber más represión?

El protocolo anti piquete que desarrolló Bullrich es una resolución del ministerio y la hicieron cumplir. Esto ya sucedió en la Argentina más de una vez, ¿no? Los modelos económicos neoliberales necesitan represión en la calle para ser aplicados. Ya nosotros lo vivimos con Macri durante la reforma previsional [pensiones] del 2017 [el entonces presidente del Congreso, Emilio Monzó (JxC) agredió al diputado Leopoldo Moreau y a Mayra Mendoza le arrojaron gas pimienta en la cara]. La verdad, fue una masacre, muchísimas personas heridas y hasta hubo quien perdió un ojo, una barbaridad en ese momento en un congreso militarizado. Ahora la libertad de reprimir el reclamo pacífico. Que hoy en la Argentina, con una tradición de lucha, de manifestación de clase, de organización popular, que no se pueda caminar por la calle en una manifestación porque tenés que ir por la vereda…

El kirchnerismo se ha convertido en una corriente demonizada.

No hubo mejor momento para la Argentina que los cuatro años de gobierno de Néstor y los ocho de Cristina. Es que la construcción de sentido y la batalla cultural es algo permanente que tenemos que dar todos los días, legitimando con nuestro trabajo lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos. Tenemos la palabra, el cuerpo, la cercanía, el folleto, la pared escrita.

Cuando cada uno va a su experiencia de vida, a su caja de ahorros, a su cuenta de sueldo, ve que los mejores años para todos fueron aquellos. Para el dueño de Techint, para el empresario pyme, para el trabajador, para el docente, para todos, absolutamente todos.

¿En Argentina hay lawfare?

Desde que hubo gobiernos transformadores o gobiernos que le dieron derechos a las mayorías, como el de Perón y Evita, existe la persecución política. ¡Desde San Martín! Hoy va tomando otra forma. Los medios de comunicación juegan un rol importantísimo porque terminan siendo el brazo ejecutor de ese poder en la Argentina que no quiere gobiernos populares para poder seguir exprimiendo económicamente el esfuerzo del trabajo. Quienes encaran esos procesos son los que más sufren. La persecución pasa no solamente a ser judicial y mediática como la que ha sufrido Cristina. Al punto tal que la intentaron matar.