En el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, desde INAR destacamos la importancia de reconocer sus señales, actuar a tiempo y contar con un abordaje integral que acompañe las necesidades de cada persona durante su recuperación.

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El accidente cerebrovascular es una emergencia médica que puede provocar discapacidad y cambiar la vida de una persona y de su familia. En la Argentina, el desarrollo de nuevas estrategias sanitarias busca mejorar el acceso al diagnóstico y al tratamiento. INAR, que cumple 36 años de trayectoria, destaca la importancia de una atención integral y de acompañar a cada paciente durante su recuperación.

Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), una fecha que busca generar conciencia sobre una de las principales emergencias neurológicas y recordar que reconocer los síntomas a tiempo puede cambiar el pronóstico.

El ACV ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro por la obstrucción de una arteria o por la rotura de un vaso sanguíneo. En ambos casos, las neuronas pueden sufrir daños en poco tiempo y las consecuencias pueden ir desde dificultades para hablar o caminar hasta una discapacidad permanente.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021 se registraron 11,9 millones de nuevos ACV en el mundo. Además, el riesgo de sufrir uno a lo largo de la vida aumentó un 50% en las últimas dos décadas: las estimaciones indican que uno de cada cuatro adultos podría atravesar un episodio.

En la Argentina, el Ministerio de Salud puso en marcha en 2026 el Programa Nacional para el Diagnóstico y Tratamiento del Accidente Cerebrovascular (PRONAC-ACV), que apunta a mejorar la coordinación entre los servicios de emergencia y los hospitales, reducir los tiempos de atención y ampliar el acceso a tratamientos capaces de disminuir las secuelas.

Las señales de alerta que no hay que ignorar

Uno de los principales desafíos es identificar los síntomas y pedir asistencia médica sin demora. En muchos casos, es un familiar, un compañero de trabajo o alguien que está cerca quien advierte que algo no está bien.

  • Cara: un lado de la cara se desvía o queda caído al sonreír.
  • Brazos: aparece debilidad o pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, especialmente de un solo lado del cuerpo.
  • Habla: la persona tiene dificultades para hablar, pronuncia palabras extrañas o no comprende lo que le dicen.
  • Equilibrio y visión: puede sufrir mareos repentinos, pérdida de coordinación o alteraciones bruscas de la visión.
  • Dolor de cabeza: puede aparecer un dolor de cabeza súbito e intenso, especialmente en determinados ACV hemorrágicos.

Ante cualquiera de estas señales, hay que llamar de inmediato al servicio de emergencias. No se debe esperar a que los síntomas desaparezcan ni trasladar la decisión hasta el día siguiente. Incluso si las manifestaciones se revierten, podría tratarse de un episodio transitorio que requiere evaluación urgente.

El tiempo es determinante porque algunos tratamientos para el ACV isquémico —el que se produce por la obstrucción de una arteria— pueden restablecer la circulación cerebral si se administran dentro de una ventana terapéutica determinada. En pacientes seleccionados, la trombólisis puede indicarse dentro de las primeras cuatro horas y media; la trombectomía, en determinados casos, también puede ser una opción. La decisión depende de la evaluación médica y de los estudios por imágenes.

Por eso, ante la sospecha de un ACV, es importante recordar a qué hora comenzaron los síntomas y no administrar medicamentos por cuenta propia.

INAR: 36 años dedicados a la rehabilitación integral

En este contexto, el Instituto Neurotraumatológico de Alta Recuperación (INAR), ubicado en Bernal, partido de Quilmes, cumple 36 años de trayectoria en rehabilitación neurológica y traumatológica. La institución fue fundada por José Mandarano y nació con el objetivo de ofrecer una atención que contemple no solo las necesidades físicas, sino también las dimensiones psicológicas y sociales de cada paciente.

Desde INAR destacan que el acompañamiento no termina cuando se supera la etapa aguda del ACV. La rehabilitación forma parte del proceso de recuperación y busca que cada persona pueda recuperar capacidades, mejorar su autonomía y alcanzar la mejor calidad de vida posible.

“Hace 36 años trabajamos con un mismo propósito: brindar atención integral y acompañar a cada persona en su proceso de rehabilitación”, señala el mensaje institucional difundido por el aniversario. También destaca el crecimiento del centro, la incorporación de nuevas herramientas y el fortalecimiento de un equipo interdisciplinario.

El abordaje puede incluir fisioterapia, terapia ocupacional, fonoaudiología, atención psicológica y seguimiento médico, de acuerdo con las necesidades de cada paciente. La combinación de estas disciplinas permite trabajar sobre diferentes consecuencias del ACV, como las dificultades de movilidad, la pérdida de fuerza, los trastornos del habla, los problemas de deglución y los cambios cognitivos o emocionales.

INAR cuenta con modalidades de atención con internación y Hospital de Día, una alternativa ambulatoria intensiva para pacientes previamente evaluados por su equipo profesional. La institución presenta estos servicios como parte de una estrategia para adaptar la rehabilitación a la situación y los objetivos de cada persona.

La recuperación continúa después del alta

Superar la emergencia es el primer paso. Para muchas personas, el regreso a las actividades cotidianas requiere tiempo, entrenamiento y acompañamiento profesional. La rehabilitación puede comenzar cuando el paciente se encuentra clínicamente estable y debe ajustarse a su evolución, sus capacidades y sus objetivos.

La OMS recomienda un enfoque multidisciplinario que contemple las funciones motoras, la comunicación, la autonomía para las actividades diarias, la salud cognitiva y el bienestar emocional. La participación de la familia y la continuidad de los cuidados también son aspectos relevantes para acompañar el proceso.

Al mismo tiempo, prevenir un primer ACV o reducir el riesgo de que se repita requiere controlar la presión arterial, la diabetes y el colesterol, evitar el tabaco, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y seguir las indicaciones médicas.

En el Día Mundial del ACV, el mensaje es claro: reconocer las señales, actuar rápido y garantizar el acceso a una atención coordinada puede marcar una diferencia decisiva. Y cuando comienza la recuperación, el desafío es sostener un abordaje integral que acompañe a la persona y a su entorno durante todo el proceso.

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