La nueva modalidad de ferias y bazares que venden ropa, bazar y juguetes por kilo se expande en Quilmes y el Conurbano. Productos 100% chinos de muy baja calidad, a precios imposibles de competir, sin controles aduaneros y con el aval de la desregulación importadora. Comerciantes y pymes denuncian competencia desleal y cierre masivo.

El video que se viralizó en las últimas horas lo muestra sin filtro: montañas de ropa, cajas con juguetes y herramientas, balanzas y carteles que dicen "Llevá por kilo". Como si fuera verdura. Gente pesando kilos de mercadería china a $15.000 o $20.000 el kilo mientras los locales de toda la vida no venden.

Ya no es solo Shein o Temu por internet. La invasión bajó a la calle.

Y los números son lapidarios. Según Pro Tejer, 7 de cada 10 prendas que se importan en el país son de origen chino y en tejidos de punto llegan al 94%. La producción textil nacional se derrumbó un 24% interanual. Detrás de eso hay una cadena de valor de más de 500.000 trabajadores en jaque.

A eso se suma el descontrol del courier: desde que el Gobierno subió el tope de u$s 1000 a u$s 3000, la cantidad de bultos importados creció 177% y el volumen en kilos un 95%, según datos de Aeropuertos Argentina Cargas. El 77% de los productos no alimentarios que promocionan los supermercados también son chinos.

¿Cómo compite un comerciante de Quilmes Centro que paga alquiler, luz, empleados e impuestos, y vende un jean nacional a $60.000, contra un kilo de ropa a $18.000?

No compite. Cierra.

La industria denuncia que están entrando camisas a 80 centavos de dólar y pantalones a 1 dólar, sin control de etiquetado, sin declaración de composición y sin valores criterio para frenar la subfacturación. Se eliminaron todas las herramientas de defensa comercial que la OMC permite.

No es casualidad que el 73% de las pymes industriales diga que esta comercialización deliberada es su principal amenaza y el 45% denuncie competencia desleal directa.

Esto no es libre mercado. Es la entrega del mercado. Y cuando se vende por kilo el trabajo argentino, lo que se pesa es el futuro de los barrios.

Lo que hoy se vende por kilo en Quilmes, mañana es una persiana baja más.