Para comprender cabalmente la tragedia socioambiental de los arroyos en el Conurbano bonaerense, es imperativo analizar el concepto de infraeconomía: aquella dimensión de la subsistencia donde las condiciones materiales de existencia descienden por debajo de cualquier estándar formal o de economía de mercado tradicional, operando como un verdadero régimen que perfora el subsuelo social y económico.
La lógica de la economía que perfora el subsuelo: En estos márgenes territoriales, la subsistencia cotidiana no se sostiene mediante la informalidad laboral clásica, sino a través de circuitos de supervivencia extrema (reciclaje informal de residuos a cielo abierto en las riberas, changas ultraprecarizadas sin ningún tipo de cobertura, trueque de subsistencia y dependencia de asistencia alimentaria intermitente). Esta economía del subsuelo despoja a los hogares de toda red de contención financiera, transformando la escasez en un estado crónico e ingrávido donde cualquier alteración climática o sanitaria destruye los escasos activos familiares.
Sinergia destructiva entre pobreza extrema, ambiente tóxico y discapacidad: Cuando la infraestructura económica familiar colapsa y perfora el subsuelo, se gesta un mecanismo de producción sistemática de discapacidad. La falta absoluta de recursos impide el acceso a una alimentación rica en nutrientes esenciales (generando cuadros severos de malnutrición y bajo peso materno-infantil), lo cual incrementa drásticamente la vulnerabilidad biológica frente a los metales pesados del agua y el suelo. El plomo ingerido o inhalado es absorbido con mayor virulencia por organismos debilitados por el hambre crónica, katalizando daños neurológicos irreversibles, disminución del coeficiente intelectual y patologías motrices discapacitantes.
El costo de la discapacidad en la infraeconomía: Vivir con una condición discapacitante en un hogar sumido en la infraeconomía multiplica exponencialmente los costos de supervivencia (necesidad de traslados, medicamentos, adaptaciones habitacionales caseras y cuidados permanentes que impiden a otros miembros del núcleo familiar salir a realizar changas de subsistencia). De este modo, la discapacidad hunde aún más a la familia en el pozo de la indigencia, configurando un círculo vicioso inquebrantable que perpetúa la exclusión estructural en los partidos del sur del Conurbano.
Políticas de ajuste fiscal y persecución institucional del Gobierno Nacional sobre la discapacidad: En el marco de la infraeconomía, las recientes directrices macroeconómicas y el plan de ajuste fiscal impulsado por el Gobierno Nacional han recrudecido de manera alarmante sobre los sectores más vulnerables, operando como una auténtica persecución institucional hacia las personas con discapacidad. A través de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y las metas proyectadas en el Presupuesto, se ha implementado un esquema masivo de auditorías arbitrarias y caóticas, recortes presupuestarios profundos (con una contracción real de recursos y la suspensión o quita sistemática de decenas de miles de Pensiones No Contributivas por Invalidez bajo la deslegitimación estigmatizante de beneficiarios "truchos"). Esta política de ahogamiento financiero no solo despoja a los hogares empobrecidos del único ingreso de subsistencia que frena la caída absoluta en la indigencia, sino que vulnera derechos adquiridos, obstaculiza el acceso a tratamientos y medicamentos, e incrementa exponencialmente las barreras de supervivencia en los territorios más castigados como el sur del Conurbano bonaerense.
Por Vanina Cabrera, Asociación Sin Fronteras a la Discapacidad