El 5 de marzo se celebra el Día mundial de la Eficiencia Energética, una fecha clave para concientizar y revalorizar los esfuerzos por reducir el impacto ambiental de la industria y la actividad económica en el mundo. 

El uso racional de los recursos naturales -y la transición hacia operaciones más limpias-, son pilares fundamentales para el crecimiento económico sostenible en Argentina y el mundo. En ese sentido, las grandes empresas enfrentan hoy el doble desafío de escalar su volumen de negocios y, a la vez, mitigar su huella de carbono.

Un caso en Argentina es el de Grupo L, una compañía nacional especializada en servicios de facilities a gran escala con foco en alimentación, que cuenta con más de 7 mil colaboradores distribuidos en 15 provincias argentinas. A través de su Sistema de Gestión de Energía, la empresa mide y analiza el consumo de sus plantas y flotas para elaborar reportes que permiten identificar oportunidades de mejora y ejecutar acciones de ahorro de los recursos en tiempo real. En 2025, por tercer año consecutivo, logró mejorar su desempeño energético, esta vez en un 4%.

El resultado adquiere mayor relevancia al observar la trayectoria de la compañía. Según su reporte de sustentabilidad, en 2023 la mejora en eficiencia energética alcanzó el 50% y en 2024 el 39%. Estos avances iniciales reflejan la implementación de transformaciones estructurales en la gestión energética. A partir de esa base consolidada, cada nueva mejora expresa un proceso sostenido de optimización operativa y control del consumo. En ese contexto, el 4% logrado en 2025 confirma la continuidad de ese camino y la solidez del sistema de gestión que sostiene el grupo.

“El triple impacto forma parte del ADN de la compañía y es un objetivo en cada una de las áreas de nuestro negocio. Trabajamos todos los días para reducir emisiones mediante tecnología, capacitación de los equipos e inversiones en infraestructura, sin afectar la capacidad operativa ni la calidad del servicio. En operaciones de gran escala como las nuestras, donde producimos cerca de un millón de raciones diarias y prestamos servicios en campamentos mineros y petroleros en zonas remotas, sostener y mejorar la eficiencia exige un análisis permanente de los procesos y un involucramiento integral de toda la organización”, señaló Marcelo Delbarba, director de Relaciones Institucionales y Prensa.

La reducción del consumo energético se consolidó como una de las tres grandes palancas climáticas globales, junto con la producción de energías renovables y la reducción de los gases de efecto invernadero. En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas, a través de la Conferencia sobre el Cambio Climático, acordó alcanzar una tasa de mejora anual del 4% como base en materia de eficiencia energética.

Sin dudas, el compromiso medible del sector privado es fundamental para promover la eficiencia energética y demostrar que la rentabilidad y el cuidado del ambiente pueden ir de la mano.