Uno de los puntos más delicados sería la forma de evacuación. De acuerdo con la información aportada, el espacio contaría con una única puerta de salida, que además abriría hacia adentro, algo que podría dificultar una evacuación rápida ante una emergencia. Sin habilitar, se vivieron dos nuevos días a pura fiesta ilegal, viernes y sábado, en la terraza ilegal La Maquinita del Nuevo Quilmes Plaza, más conocido como el Rooftop NQ. Este medio le envió la información a Julián Bellñido, a cargo de habilitaciones de Quilmes. La fiesta trucha siguió como si nada.
El lugar dependería de un solo ascensor para desalojar o permitir la salida de gran parte de los asistentes, aunque podría habilitar un segundo. En un evento masivo, especialmente en altura, esta condición podría convertirse en un factor crítico si se produjera un incendio, un corte de luz, una avalancha humana, una descompensación o cualquier situación de pánico.
Parece mentira, pero el emprendimiento de los hermanos Grasso como cara más visible no para de generar controversias, polémicas y cuestiones que rozan la ilegalidad. Esta vez no se trata de incumplimientos impositivos o deudas millonarias con ARBA en el barro cerrado, sino algo más mundano pero no por eso liviano, sino todo lo contrario.
Esta vez, el centro de la ilegalidad es el edificio de oficinas del Nuevo Quilmes Plaza (NQP), que maneja Marcelo Chane, un hombre de zona norte que parece desconocer las reglas del sur del Conurbano, y quien puso a un amigo suyo a cargo de estas fiestas truchas, que por lo que se sabe seguiràn realizándose, porque siempre, siempre "billetera mata galán".