
Un informe elaborado por especialistas del Cokiba advierte que el sedentarismo, la mala postura constante, el uso de pantallas y el peso de las mochilas pueden afectar la salud de la columna durante la escolaridad.
Desde la entidad que nuclea a los Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires aseguran que las malas posturas prolongadas durante la jornada escolar se han convertido en un problema cada vez más frecuente y “complicado” entre niños y adolescentes. Demasiadas horas en mala posición en los pupitres o asientos, mochilas que excedan los pesos recomendados y el uso intensivo de celulares y computadoras pueden generar alteraciones posturales que deriven en la salud de la columna.
El Licenciado Luciano Davagnino, kinesiólogo y fisiatra del CoKiBA, explicó que no existe un número exacto de horas que determine cuándo aparecen los problemas, aunque sí hay situaciones de riesgo.
“Más de tres o cuatro horas diarias en posición sedentaria sin pausas empiezan a generar cambios posturales. Por eso es importante interrumpir el tiempo sentado y moverse regularmente”, señaló.
Las alteraciones posturales pueden aparecer desde edades tempranas. Según el especialista, los primeros signos pueden observarse entre los 4 y los 6 años, aunque se detectan con mayor frecuencia entre los 6 y los 10 años, coincidiendo con el inicio de la escolaridad.
La etapa donde el problema se vuelve más común es la adolescencia temprana, entre los 10 y los 15 años, cuando el crecimiento acelerado se combina con mayor carga escolar y un uso intensivo de dispositivos electrónicos.
Uno de los factores más importantes es el uso prolongado de pantallas. Esta postura genera lo que se conoce como text neck o síndrome del cuello de texto, provocado por inclinar la cabeza hacia adelante al mirar el celular.
“Cuando la cabeza se inclina hacia adelante, el peso que recibe la columna cervical aumenta de forma significativa”, explicó Davagnino.
El peso de las mochilas también influye. Las recomendaciones internacionales indican que no deberían superar el 10% del peso corporal del niño, aunque en muchos casos este límite se supera ampliamente.
Según estudios internacionales, entre el 40% y el 70% de los niños en edad escolar presenta algún tipo de alteración postural, aunque no todos desarrollarán problemas graves.
“Esto no significa que el 70% vaya a desarrollar una patología grave, pero sí que la gran mayoría de los chicos están sometiendo a su columna en crecimiento a cargas inadecuadas durante muchas horas al día, lo cual representa un riesgo acumulativo que no puede ignorarse”, aclaró el profesional.
Los especialistas destacan que la prevención es fundamental. Entre las medidas recomendadas se encuentran realizar pausas activas cada 30 o 45 minutos, fomentar la actividad física y realizar evaluaciones posturales durante el crecimiento.
“La mejor prevención es el movimiento. Practicar deportes, bailar o jugar al aire libre ayuda a fortalecer la musculatura y mejorar la postura”, concluyó Davagnino.
Factores del entorno: El mobiliario inadecuado (no ergonómico) el cual es uno de los principales problemas. (silla y el banco no están adaptados a la talla del niño) predispone a compensaciones que incrementan la tensión en la columna. La altura del asiento, el ángulo del respaldo y la distancia al escritorio.
Factores de carga: El peso de la mochila sigue siendo un factor muy relevante. La recomendación internacional es que no supere el 10–15% del peso corporal del niño, y esto se supera ampliamente ese límite cotidianamente. La sobrecarga hace que nuestro centro de gravedad se sienta afectado y sea necesario realizar compensaciones para no perder el equilibrio.
Factores tecnológicos y conductuales: El uso de celulares, tablets y computadoras genera lo que se conoce como 'text neck' o síndrome del cuello de texto: la cabeza se inclina hacia adelante, aumentando considerablemente el peso efectivo sobre la columna cervical. Estudios biomecánicos muestran que por cada 2.5 cm de inclinación anterior de la cabeza, el peso percibido por la columna se incrementa en varios kilos.
Y el cansancio, a medida que avanza la jornada escolar, los músculos posturales se fatigan y mantener una postura erguida requiere mayor esfuerzo. Y ante la fatiga el cuerpo termina cediendo.
Asimetría visible: un hombro más alto que el otro, una escápula que sobresale más, o una cadera que parece más elevada de un lado. Esto puede ser indicativo de escoliosis.
Postura de cabeza adelantada: cuando la oreja está claramente por delante de la línea del hombro al verlo de perfil.
Espalda redondeada persistente: especialmente la zona de la parte alta de la espalda (cifosis exagerada), que no se corrige cuando el chico intenta pararse derecho.
Quejas frecuentes de dolores: dolor de espalda, cuello, o de cabeza al final de la jornada escolar.
Fatiga postural temprana: el niño no puede mantenerse sentado erguido por más de unos pocos minutos y busca apoyarse constantemente.
Cambios en la marcha: caminar con los pies muy hacia adentro o hacia afuera, o con una pierna que parece más corta que la otra.
Ante cualquiera de estas señales, es recomendable consultar con un médico traumatólogo o un kinesiólogo especializado en postura para realizar una evaluación funcional y ahí ver cuáles son los pasos a seguir.
