
Bajo el título “LAS PYMES INDUSTRIALES RESPONDEN AL DISCURSO PRESIDENCIAL”, los industriales no dudaron en responder:
“Ante las recientes declaraciones realizadas en el discurso de apertura de sesiones ordinarias, desde Industriales Pymes Argentinos (IPA) expresamos nuestra posición en representación del entramado productivo PyME del país.
“Escuchamos el discurso presidencial con atención. Como empresarios industriales PyME queremos ser claros: nosotros no somos privilegiados ni prebendarios. Somos quienes invertimos, producimos y generamos empleo todos los días en un país que históricamente fue inestable.
Nos preocupa profundamente que se instale la idea de que la industria nacional es sinónimo de corrupción o privilegio. Eso no solo es injusto, sino peligroso para miles de pequeñas y medianas empresas que no viven de subsidios, sino del trabajo, el crédito caro y la presión impositiva más alta de la región.
La realidad de las PyMEs es concreta:
Competimos pagando energía cara durante años.
Pagamos impuestos nacionales, provinciales y municipales acumulados.
Enfrentamos tasas de financiamiento que en muchos momentos fueron impagables.
Y sostenemos empleo formal aun en crisis profundas.
No somos parte de ningún ‘zoológico’. Somos el 70% del empleo privado formal del país.
La apertura comercial puede ser positiva si es gradual y equilibrada. Pero cuando se plantea como un shock, sin compensar la asimetría fiscal, laboral y financiera que tiene la Argentina frente al mundo, lo que ocurre no es competencia: es desplazamiento productivo.
La industria PyME no le teme a competir. Le teme a competir en desigualdad.
Si bajamos aranceles pero seguimos con alta carga impositiva estructural, costos logísticos elevados, infraestructura deficiente y financiamiento inaccesible, entonces lo que se genera no es eficiencia: es cierre de fábricas.
Nos preocupa también la señal institucional que implica señalar públicamente a sectores industriales como responsables morales del atraso. La inversión necesita previsibilidad, no estigmatización.
Argentina necesita exportar más, claro que sí. Pero ningún país desarrollado construyó su potencia industrial eliminando de un día para otro sus mecanismos de transición productiva.
Lo que pedimos no es protección eterna. Pedimos reglas claras, reducción real de impuestos, crédito productivo, infraestructura y una transición ordenada.
Si la energía será el nuevo motor industrial, que también lo sea para las PyMEs.
Si habrá incentivos para grandes inversiones, que no dejen afuera al entramado productivo que ya existe.
La discusión no es industria sí o industria no.
La discusión es cómo cuidamos el empleo argentino mientras modernizamos la economía.
Porque cuando una PyME cierra, no se pierde solo una empresa: se pierde comunidad, proveedores, empleo y arraigo local.
Queremos ser parte del futuro productivo. Pero no podemos aceptar que se nos coloque como enemigos del progreso.”
Días atrás, desde IPA presentaron el nuevo Informe de Coyuntura del Observatorio IPA (Industriales Pymes Argentinos) revela una preocupante disociación entre la estabilidad financiera y la economía real. Mientras los sectores extractivos y financieros crecen, el corazón del entramado productivo enfrenta desafíos estructurales.
El sector acumula dos trimestres de caída, con un retroceso interanual del 3,9% en diciembre. Y su capacidad instalada crítica: El uso de la capacidad industrial cayó al 53,8%, niveles comparables a la prepandemia o la cuarentena de 2020.
Asimismo, detallan que se han perdido más de 273.000 empleos formales en los últimos dos años.