En la Argentina la inseguridad y la vulnerabilidad de los adultos mayores ante delitos como el cuento del tío impulsaron un cambio en el resguardo de ahorros.
Según datos del Ministerio de Seguridad de la Nación, los robos en viviendas registran un aumento promedio del 20% durante los meses de verano en comparación con el resto del año.
Esta tendencia estacional motivó a familias y profesionales a buscar alternativas fuera del hogar. Juan Piantoni, presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Servicio de Alquiler de Cajas de Seguridad (CAESACS), señaló que los delincuentes conocen los escondites domésticos comunes, como dobles fondos de placares, bibliotecas o rejillas de ventilación.
Crecimiento del sector
La desconfianza en el sistema bancario y la falta de acceso a tecnología en sectores de la tercera edad propician que los ahorros permanezcan en los domicilios. Ante este escenario, la utilización de cajas de seguridad privadas creció un 35% en el último año y se proyecta un incremento del 40% para el próximo período.
Las empresas especializadas, como INGOT, que cuenta con una sucursal en Quilmes, ofrecen vigilancia permanente y sistemas de alarmas. Estas entidades se consolidaron como una opción frente a la inseguridad en las calles y la inestabilidad económica, brindando respaldo ante eventualidades.
El riesgo en el hogar
Especialistas del sector indicaron que mantener valores en las viviendas representa un riesgo elevado. Los delincuentes estudian a las víctimas, especialmente a los jubilados, quienes suelen conservar el fruto de su vida laboral en sus casas por costumbres arraigadas.
El servicio de alquiler de cajas de seguridad dejó de ser una innovación para transformarse en un estándar de seguridad. El objetivo de los usuarios es reducir la ansiedad y asegurar sus bienes más valiosos en espacios custodiados profesionalmente mientras se encuentran fuera