El fotógrafo Marcos López y el proyecto The Walking Conurban se unen en una propuesta de construcción cultural colectiva conurbanense: “Un paraíso postapocalíptico a minutos del Obelisco”.

El pasado 10 de abril se presentó el libro Conurbano Style: “The Walking Conurban x Marcos López”, una obra que reúne las mejores fotografías de la exitosa cuenta de Instagram homónima.

El libro propone cuestionar la mirada porteñocentrista y reivindicar el territorio desde un enfoque costumbrista, destacando la identidad barrial, la belleza en la decadencia y la creatividad popular que emerge del conurbano bonaerense. La publicación cuenta con 177 imágenes seleccionadas por López a partir de un trabajo colaborativo que retrata tanto paisajes desolados como escenas de la vida cotidiana, con el objetivo de desmontar estereotipos negativos sobre el Gran Buenos Aires.

Según expresó el propio fotógrafo en sus redes sociales: “Aunque cueste creerlo, con nuestro equipo de producción y el de TWC revisamos más de 5.000 fotos; ellos colaboraron en la preselección y yo elegí 150”.

El proyecto nació en 2018 como una cuenta en redes sociales creada por un grupo de amigos de Berazategui, con la intención de parodiar la estética apocalíptica de The Walking Dead (https://www.instagram.com/thewalkingconurban/) a partir de imágenes del conurbano. En la actualidad, se ha consolidado como una comunidad virtual que supera los 530 mil seguidores.

Según Diego Flores y Guillermo Galeano, fundadores de este proyecto, “El Conurbano que se deja ver en las páginas de este libro es profundamente vital, lleno de movimiento y habitado por un desparpajo que, lejos de ser el del realismo mágico, y aún, compartiendo la característica de no poseer lugar para inverosímil, carece de pretensión del orden lógico impuesto por el deber ser y se ajusta el orden que le imprime el ser lo que se puede.”

“Una mirada así no puede constituirse sino de forma colectiva, sumando fragmentos aparentemente dispersos, pero que son imprescindibles para mapiar el archipiélago que va del pasto al cemento y de lo sacro a lo mundano. Es en ese sentido es en ese sentido que TWC no se compone solamente de las personas que administran la cuenta, sino del mirar en conjunto un mismo punto del paisaje y poder ver allí tantas cosas como la imaginación y el tiempo permitan”, finalizaron.

Maite Vila, estudiante de Lic. en Periodismo, UNDAV