Diseñada por la familia Bemberg en los años 20, Villa Argentina conserva en sus calles empedradas, sus chalets amarillos y sus grandes plátanos la huella de un proyecto que buscó unir vivienda, trabajo y vida comunitaria. Esta ciudad jardín de 12 hectáreas, ubicada frente a la cervecería Quilmes, es hoy uno de los conjuntos históricos más singulares del sur bonaerense.
El barrio fue ideado a partir de 1925 por Otto Bemberg, dueño de la cervecería y maltería Quilmes, para alojar a los obreros que llegaban desde otras localidades. Las primeras 192 viviendas fueron habilitadas formalmente en 1927. La propuesta no se limitaba a ofrecer un techo: también contemplaba espacios para la educación, la recreación y la vida cotidiana de las familias trabajadoras.
Casi un siglo después, recorrer Villa Argentina es encontrarse con una escena que parece detenida en el tiempo. Los chalets, altos y de tono amarillo, tienen balcones que dan a calles empedradas, patios y veredas de ladrillos anaranjados. Sobre ellos, enormes plátanos entrelazan sus ramas y forman un túnel verde. Alguna vez, la sirena de la fábrica marcaba el comienzo y el final de la jornada laboral. Después llegaba el regreso a casa acompañado por el bullicio de los chicos jugando en la calle. Durante décadas, esa misma sirena también acompañó la llegada del Año Nuevo. Cada 31 de diciembre, a la medianoche, sonaba durante unos minutos mientras las familias se preparaban para brindar.
Otto Bemberg también pensó en la educación de los habitantes del barrio. Para los más pequeños se construyó la Escuela Primaria N° 30 Manuel Belgrano, que funciona desde 1926. A pocos metros y en exquisita armonía con el barrio se encuentra la Capilla San José Obrero, creada por el reconocido arquitecto Alejandro Bustillo e inaugurada el 21 de diciembre de 1966. Su arquitectura de inspiración neoclásica completa el conjunto patrimonial.
Frente al barrio, el Parque Cervecero funciona como espacio de recreación y pulmón verde, con pileta y canchas. Dentro del predio se conserva una casona que cuenta con gradas en el acceso, un pintoresco mirador y un aljibe original. Era el lugar de descanso de Bemberg, donde también recibía invitados y se servía el té.
Una particularidad atraviesa el lugar: aunque nació ligado a una de las cervecerías más importantes del país, está prohibido consumir alcohol dentro del parque.
Declarada Patrimonio Histórico en 2012, Villa Argentina es mucho más que un conjunto de viviendas antiguas. Es la memoria de una época en la que una fábrica también podía organizar alrededor suyo la casa, la escuela, la iglesia y los espacios de encuentro. Casi cien años después, esa historia todavía se puede caminar.
Miriam Benítez, estudiante de la carrera Licenciatura en Periodismo en UNDAV
