Hay historias que no se explican: se sienten. Y eso fue lo que ocurrió el pasado viernes 24 de abril en la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, cuando se presentó El Símbolo, la obra de Damián Castro, en la Sala Horacio González del Pabellón Ocre.
Ante un público de más de 50 personas, el autor —politólogo, apasionado por la historia y la literatura— compartió el origen de un relato que trasciende el tiempo. Acompañado por las editoras Victoria Castro y Josefina Castro, de la editorial Autores Fueguinos, la presentación se convirtió en un espacio de encuentro, reflexión y emoción.
El Símbolo propone un viaje extraordinario: siete vidas, múltiples épocas, un mismo hilo invisible. Desde civilizaciones antiguas hasta la historia más reciente, la novela recorre destinos marcados por una misma esencia: la búsqueda de sentido. Pero hay algo más profundo aún que une esas historias: la presencia constante de un padre, figura luminosa que guía, protege y permanece.
Con una narrativa que fusiona lo histórico, lo espiritual y lo íntimo, la obra invita al lector a atravesar no solo distintas vidas, sino también sus propias preguntas. ¿Qué nos une a quienes amamos? ¿Qué permanece más allá del tiempo?
La jornada concluyó con una firma de ejemplares, donde el vínculo entre autor y lectores terminó de sellar una experiencia que fue mucho más que una presentación: fue un encuentro con la memoria, el alma y el destino.
El Símbolo no se lee: Se siente.