
Según las últimas quejas vecinales, los responsables del lugar tomaron una serie de medidas tras la visibilización del caso, lo que incrementó el malestar y la sospecha en el barrio.
Puesta de un toldo: En las últimas horas, se instaló una lona de grandes dimensiones en el patio, bloqueando completamente la visibilidad desde el exterior y desde las plantas altas de las viviendas linderas.
Cámaras de vigilancia hacia las alturas: Se constató la colocación de una cámara de seguridad apuntando directamente hacia las terrazas y ventanas de los vecinos, presuntamente con el objetivo de identificar a cualquiera que intente tomar fotografías o registrar lo que sucede allí dentro.
Sospechas de nuevos traslados: A pesar del hermetismo actual, los residentes de la zona aseguran haber escuchado y visto movimientos que indicarían que volvieron a ingresar animales al recinto en los últimos días.
Los vecinos manifiestan sentirse “vigilados y desprotegidos” ante lo que consideran una provocación y un intento de ocultar una actividad que ya había generado repudio en la comunidad. Se espera la intervención de las autoridades locales o de protección animal para verificar el estado de situación bajo la nueva estructura.