En la Región el hecho es vox populi entre los empresarios sanitarios, pero nadie quiere hacerlo público por temor a ‘represalias’. El sistema de atención del Pami sufre una crisis de sustentabilidad: Aranceles fuertemente atrasados con respecto a la inflación, pagos segmentados e inciertos, descuentos arbitrarios y trampas que complican el manejo financiero de las clínicas. Panorama que es expuesto por los directivos de los sanatorios privados riocuartenses, quienes se le plantearon a Leonardo Farina, director del Pami Río Cuarto.

Las clínicas nucleadas en la Agrupación de Empresas Sanatoriales (Aesa) no salieron con demasiadas expectativas porque las delegaciones casi no tienen capacidad de decisión pero al menos plantearon la crisis que padecen y anticiparon qué ocurrirá con la atención de los jubilados si no hay un cambio en el corto plazo.

“La cuestión es que el sistema está con una crisis de sustentabilidad. Antes había un atraso en los aranceles; ese fue un problema histórico. Pero hoy se ha agravado notablemente. Mientras la inflación del sector en dos años y medio ha sido del 170 o 180 por ciento, los aranceles del Pami no recuperaron ni un tercio de esa inflación. Para este año está prevista una inflación superior al 30 por ciento y el Pami, desde diciembre, programó un aumento del 8 por ciento sólo en el módulo de internación. Esa relación de 8 contra más de 30 la venimos padeciendo desde principios de 2024”, detalló Mario Piastrelini, director médico del Instituto Médico de Río Cuarto.

Pero el atraso en los aranceles no es el único inconveniente. Además, las clínicas se quejaron por el cambio en las reglas de juego y por la desinformación. “El sistema prestador está totalmente asfixiado. En algún momento había libre elección y se pagaba un monto de prestaciones por fuera; eso permitía tener un financiamiento adicional. Pero lo capitaron. Y todavía no nos han dicho cuántas cápitas tiene cada institución. Estamos dando servicios y no sabemos cuál es el tope. Prestás los servicios y después te pagan lo que quieren. Estamos en una situación de desinformación que no es fruto de la desorganización sino que es una estrategia en el marco del ajuste que están aplicando”, dijo Piastrelini.

Hoy las clínicas no saben cuántas cápitas tienen en imágenes, en cardiología y gastroenterología, entre otras prácticas. El director del Instituto agregó que adicionalmente hay situaciones que complican aún más el panorama.

Actualmente, el Pami está pagando a 90 días. Hace un anticipo del 20 por ciento y después va cancelando por tramos: internaciones, ambulatorios y prácticas.

Cupos

Las clínicas indicaron ante el titular del Pami local que se está produciendo el panorama que advirtieron hace unos meses, cuando señalaron que tendrían que poner límites a la cantidad de atenciones. Actualmente, eso es lo que está ocurriendo: los sanatorios atienden el número de cápitas que tienen asignadas.

Actualmente, las clínicas casi no están haciendo prácticas preventivas. Están atendiendo urgencias pero no otro tipo de prácticas que implicarían trabajar en la prevención en pacientes altamente vulnerables.

Fuente Puntal