Mauro González, empresario pyme argentino, difundió una dura carta dirigida al Presidente. Acusa al Gobierno de destruir la vida productiva, cerrar empresas y licuar salarios. "Gobernar no es humillar", lanzó.
A través de una carta abierta dirigida al presidente Javier Milei, el empresario pyme Mauro González expresó un crudo diagnóstico sobre la situación económica y social del país.
"Le escribo como alguien que abre cada mañana una persiana, paga salarios, enfrenta impuestos, sostiene familias y trata de producir en un país que usted está empujando hacia el abismo", comienza el texto.
En su mensaje, González asegura hablar desde "la economía real: la de los talleres, comercios, fábricas, cooperativas, transportistas, proveedores y pequeños empresarios que todos los días intentamos sostener el empleo argentino. Y lo que vemos es una devastación".
Uno de los pasajes más duros apunta directamente al modelo económico del Ejecutivo: "Su gobierno ha confundido ordenar las cuentas con destruir la vida productiva del país. Ha convertido el ajuste en una doctrina de castigo. Cierra empresas, derrumba el consumo, pulveriza salarios, paraliza la obra pública, ahoga a las pymes y deja a miles de trabajadores ante la incertidumbre, la angustia y el desempleo".
El empresario advierte que "Argentina no se reconstruye haciendo desaparecer a quienes producen" y cuestiona la idea de sanear la economía quitándole oxígeno a las pymes, a las que define como generadoras de "trabajo, arraigo y movilidad social".
En otro tramo, critica la mirada ideológica del oficialismo: "Usted parece creer que todo lo público es un lastre, que toda regulación es un enemigo y que el mercado, abandonado a su propia lógica, resolverá por sí solo la tragedia social. Esa mirada no es valentía: es una irresponsabilidad monumental".
Y agrega: "Un país no es una empresa que se puede liquidar para mostrar un balance prolijo. Una Nación es su gente, sus capacidades, sus instituciones, su cultura, su industria y su futuro".
La carta también denuncia un deterioro del tejido social: "Se naturaliza la crueldad, se desprecia al que no llega a fin de mes, se ridiculiza al trabajador, se agrede a docentes, científicos, jubilados, artistas, médicos, universitarios".
Sobre el final, el mensaje se vuelve un pedido directo al Presidente: "Todavía está a tiempo de frenar. Tiene que revertir este rumbo de manera urgente y total. Escuche a quienes producen, trabajan, estudian, investigan y cuidan. Proteja el empleo nacional. Defienda a las pymes. Recupere el consumo, la inversión productiva, la educación pública, la ciencia, la salud y la dignidad de quienes sostienen este país".
Y cierra con una advertencia: "Gobernar no es humillar; gobernar es hacerse cargo. Si no está dispuesto a hacerlo, si no comprende la dimensión del daño que está causando, si no está a la altura de las circunstancias históricas que atraviesa nuestra Nación, entonces tenga la responsabilidad de dar un paso al costado. La Argentina no puede seguir siendo el experimento ideológico de nadie".