
El voluntariado y su rol en la salud mental
Desde Naciones Unidas se destaca que los voluntarios contribuyen de manera esencial al avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Entre ellos, el ODS 3 —Salud y Bienestar— subraya la creciente carga global de las enfermedades mentales, una problemática que afecta a personas de todas las edades. Frente a esta realidad, el voluntariado emerge como una herramienta poderosa para promover bienestar emocional, fortalecer vínculos y mejorar la calidad de vida de quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
En organizaciones sociales que trabajan sobre el acompañamiento emocional, esta evidencia se manifiesta todos los días: la presencia activa de un voluntario —alguien que escucha, acompaña, juega, conversa o simplemente está disponible— genera impactos concretos en el bienestar de las personas. Diversos estudios muestran que los vínculos humanos estables funcionan como un factor protector clave frente a la ansiedad, la depresión y la soledad, y que el acompañamiento emocional reduce el estrés, refuerza la autoestima y ayuda a reconstruir la sensación de seguridad. La conexión humana, incluso en gestos simples, tiene un efecto reparador que difícilmente pueda ser reemplazado por herramientas tecnológicas o intervenciones impersonales.
Pero el impacto no ocurre solo en quienes reciben la ayuda. Numerosas investigaciones muestran que quienes participan como voluntarios también experimentan beneficios significativos: mayor sensación de propósito, mejor estado de ánimo, reducción del estrés y fortalecimiento del autoestima. Los actos de bondad estimulan la liberación de hormonas asociadas al bienestar —como la oxitocina y la dopamina— que promueven calma, conexión social y una sensación profunda de satisfacción. Este fenómeno se observa tanto en quien ayuda como en quien recibe y en quienes presencian el gesto, generando un “contagio positivo” que refuerza la salud emocional de toda la comunidad.
En tiempos de aislamiento, incertidumbre y transformaciones sociales, el voluntariado se convierte también en un espacio de refugio y sentido. Muchas personas que atravesaron momentos de angustia, duelo o desconexión encontraron en la acción solidaria una forma de recomponer su bienestar, ampliar sus redes y construir amistades significativas. Participar en un proyecto comunitario brinda estructura, propósito y pertenencia, tres elementos fundamentales para sostener la salud mental.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas en el mundo viven con algún problema de salud mental, mientras que solo un 2% del presupuesto sanitario global se destina a este ámbito. Esta brecha evidencia la necesidad urgente de enfoques complementarios que fortalezcan el bienestar desde la comunidad y promuevan vínculos protectores.
En este contexto, trabajos como los realizados por la ONG Huellas cumplen un rol clave: mejoran la calidad de vida de niños que crecen en hogares, adultos mayores que atraviesan soledad y personas en situación de vulnerabilidad social, al mismo tiempo que transforman profundamente la vida de quienes deciden ofrecer su tiempo. La experiencia demuestra que cuando alguien da, también recibe: conexión, bienestar y la certeza de que es posible cambiar realidades a través de la presencia humana.

En el Gran La Plata —que incluye La Plata, Berisso y Ensenada—, un relevamiento periodístico señaló que en 2024 el suicidio fue la principal causa de muerte violenta, con 93 casos registrados. Esta cifra coloca la problemática en el centro del debate público y evidencia una necesidad urgente de fortalecer la red de cuidados y apoyos comunitarios. Según datos del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), entre abril de 2023 y abril de 2025 se registraron 15.807 intentos de suicidio en todo el país, lo que da un promedio de 22 episodios por día.
En cuanto a las muertes por suicidio, los datos más recientes muestran una tasa que sigue siendo significativa: en 2022 hubo 3.221 suicidios, lo que equivale a una tasa de 7,1 por cada 100.000 habitantes.
La distribución por edades también revela señales preocupantes: según el BEN, el grupo de 25 a 34 años tiene algunas de las tasas más elevadas de intentos con resultado mortal, y en general los varones superan a las mujeres en casi todos los grupos etarios.
En un contexto donde tantas personas atraviesan dificultades emocionalmente complejas, la presencia humana —esa cercanía que escucha, sostiene y acompaña— se vuelve fundamental para aliviar el sufrimiento y construir entornos más contenedores.
Un impacto que empieza por uno mismo
La experiencia del voluntariado demuestra, una y otra vez, que los vínculos son una de las herramientas más poderosas para fortalecer el bienestar emocional y transformar realidades. Quienes participan en proyectos comunitarios describen un mismo efecto: al brindar acompañamiento, encuentran también un espacio de crecimiento personal, conexión y sentido. Esa doble transformación —en quienes reciben y en quienes dan— es el corazón del voluntariado.
En La Plata, esta experiencia se vuelve especialmente visible. Desde que Huellas comenzó a trabajar en múltiples ciudades del país, más de 1350 voluntarios se han sumado a las actividades y coinciden en un mismo punto: la participación les brindó una profunda satisfacción personal y un propósito renovado. Acompañar a personas en situación de vulnerabilidad no solo genera impacto en quienes atraviesan momentos difíciles, sino que también fortalece el bienestar emocional de quienes deciden involucrarse. En el voluntariado, lo que se da vuelve; y lo que se comparte, se multiplica.
Por eso, en este Día Internacional del Voluntariado, Huellas celebra a todas las personas que eligen dedicar parte de su tiempo y energía a construir una comunidad más humana, empática y sostenible. Cada gesto cuenta, cada presencia suma y cada persona puede ser parte del cambio. Porque cuando transformamos la vida de otros, también transformamos la nuestra.
Sobre Huellas
Huellas impulsa espacios de acompañamiento emocional para niños y personas mayores en situación de vulnerabilidad, fortaleciendo vínculos y reduciendo indicadores de soledad y aislamiento social.
Si querés sumarte a esta iniciativa y regalar tiempo a un niño o a un adulto mayor que lo necesita, podés ingresar a huellas.social/Voluntariado o seguir a la organización en @huellas.social, donde encontrarás más información sobre cómo involucrarte como voluntario y ser parte activa de esta transformación humana.