
Bajo la gestión de Mónica Litza, el proyecto se plantea no como una acción aislada, sino como una política de Estado sostenida para combatir la sedimentación natural y garantizar la competitividad a largo plazo. El proceso prioriza la transparencia institucional y la agilidad operativa, con el objetivo de atraer inversiones y brindar previsibilidad estructural a toda la cadena exportadora de la región.
El puerto Dock Sud llamó a licitación por el dragado