A mediados de abril de 2026, el sistema de vacunación argentino enfrenta una situación crítica por la escasez y las demoras en la entrega de dosis correspondientes al Calendario Nacional de Vacunación. El problema impacta con mayor intensidad en la provincia de Buenos Aires, aunque se extiende a otras jurisdicciones, en un contexto que compromete el desarrollo de la campaña de vacunación previa al invierno.
Autoridades sanitarias provinciales advierten que la provisión enviada por el Ministerio de Salud de la Nación resulta insuficiente frente a la demanda, lo que genera interrupciones en la aplicación de vacunas y obliga a reorganizar la estrategia territorial.
Entre las dosis afectadas se encuentran la vacuna antigripal, clave para prevenir complicaciones por enfermedades respiratorias en los meses de mayor circulación viral, así como la vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) destinada a embarazadas. También se registran faltantes en vacunas estructurales del calendario como la BCG (tuberculosis), hepatitis B y varicela.
Uno de los datos más relevantes es el nivel de cobertura alcanzado en la distribución de la vacuna antigripal: según reportes provinciales, Nación habría enviado entre el 20 por ciento y el 26 por ciento de las dosis requeridas, a pocas semanas del inicio del invierno, lo que condiciona la capacidad de respuesta del sistema sanitario ante el aumento estacional de patologías respiratorias.
Impacto en distintas jurisdicciones
El escenario no se limita a la provincia de Buenos Aires. En Córdoba, autoridades locales informaron la suspensión en el envío de vacunas del calendario obligatorio, lo que refuerza el carácter federal de la problemática y evidencia dificultades en la cadena de distribución a nivel nacional.
La falta de previsibilidad en la entrega de dosis afecta la planificación sanitaria en cada distrito, que debe adaptar sus cronogramas de vacunación en función de la disponibilidad real, con impacto directo en la cobertura de la población objetivo.
Respuesta del Gobierno nacional
Desde el Ministerio de Salud de la Nación se atribuyen las demoras a problemas logísticos internacionales y a retrasos en organismos proveedores, entre ellos la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En ese marco, se indicó que el proceso de distribución tendería a normalizarse de manera progresiva en las próximas semanas.
Sin embargo, en las provincias persiste la preocupación por la falta de precisión en los plazos de entrega y por el impacto que esta situación puede tener en la prevención de enfermedades inmunoprevenibles, especialmente en un período del año en el que la demanda de vacunas aumenta de forma significativa.
Situación en Entre Ríos
Entre Ríos no escapa a las dificultades logísticas vinculadas a la distribución nacional. Referentes de la provincia señalan que la falta de planificación en los envíos genera quiebres de stock recurrentes, lo que está causando problemas para sostener la regularidad de las campañas de vacunación.
Los centros de salud reportan faltantes de vacunas estratégicas como la triple viral —contra sarampión, rubéola y paperas—, la de varicela, la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV) y la de la gripe.
La consecuencia directa es la reprogramación de turnos, la priorización de grupos específicos y, en algunos casos, la suspensión temporal de la aplicación de dosis. Esta dinámica introduce incertidumbre en la población y añade presión sobre los equipos sanitarios.
Desde el ámbito provincial se insiste en la necesidad de un esquema de distribución más previsible, con criterios claros y cumplimiento en los plazos, para garantizar la continuidad de una política pública central en la prevención de enfermedades.