La Iglesia Mensaje de Salvación (MDS) presentó en Quilmes una nueva etapa de trabajo, con una fuerte mirada espiritual y social, enfocada en acompañar a las personas y familias de la ciudad.

Durante la tarde de ayer, el Teatro Cervantes, ubicado sobre la avenida Rivadavia de la ciudad de Quilmes, fue escenario de una reunión de la Iglesia Mensaje de Salvación (MDS), una comunidad de fe que cuenta con 47 años de presencia en Quilmes y más de 100 anexos en distintos puntos del país.

La apertura y bienvenida estuvieron a cargo de la Pastora Mariana Di Crescienzo, quien destacó y puso en valor el trabajo que MDS viene desarrollando en la ciudad durante estas casi cinco décadas, reafirmando el compromiso de la iglesia con Quilmes y con las familias que forman parte de la comunidad.

Posteriormente, el Pastor principal de MDS, Pablo Gomelsky, presentó una nueva mirada sobre el rol de la iglesia en la sociedad y planteó la necesidad de recuperar algunos de los principios que dieron origen a la primera comunidad cristiana.

En ese sentido, tomó como referencia el relato de Hechos capítulo 2, donde se describe el nacimiento de la iglesia y la manera en que los primeros cristianos compartían su vida, sus recursos y sus necesidades, permaneciendo unidos y procurando el bienestar de todos.

A partir de este pasaje bíblico, Gomelsky invitó a reflexionar sobre el desafío que tiene la iglesia en el tiempo actual: volver a poner en el centro a las personas, recuperar el sentido de comunidad y entender que la fe también implica compromiso con quienes tenemos al lado.

El mensaje central del encuentro estuvo atravesado por una premisa especialmente significativa para estos tiempos: la necesidad de amar, abrazar y dejar de buscar exclusivamente el bienestar propio para comenzar a mirar también las necesidades del otro.

“Tenemos que aprender a buscar no solamente nuestro propio bien, sino también el bien del otro”, fue uno de los conceptos que atravesó la jornada.

Desde MDS plantean una iglesia que no busca medirse por la magnitud de sus carteles o de sus estructuras, sino por el trabajo que pueda realizar en la vida de las personas y las familias que necesitan acompañamiento, contención y una palabra de esperanza.

Una iglesia que sale de sus paredes

La jornada contó con la presencia de Marité Rodríguez, directora de Culto del Municipio de Quilmes, además de representantes de distintas instituciones de la ciudad, quienes acompañaron esta nueva etapa de la comunidad religiosa.

“Este es un modelo de iglesia adaptado al tiempo que vivimos. Tenemos que tener todo en común, compartir y contener al que tenemos a nuestro lado”, expresaron desde el equipo pastoral de Pablo Gomelsky, integrado por Sonia Alegre, Marcelo Godoy y Esteban Luna, quienes a demás vienen desde hace un tiempo desarrollando diferentes tareas sociales en el territorio, apoyando a comedores comunitarios a través de la UTPE (Unión de Trabajadores de la Pastoral Evangélica).

Como parte de esta nueva etapa, MDS desarrolló una plataforma de acompañamiento y formación que permitirá mantener una comunicación permanente con quienes formen parte de la comunidad.

A través de esta herramienta se ofrecerán estudios bíblicos, charlas semanales, material de estudio y diferentes recursos, destinados al crecimiento espiritual y al acompañamiento de las personas.

Además, se anunció que una vez por mes se realizará una reunión presencial en distintos puntos de la ciudad de Quilmes, con el objetivo de generar espacios de encuentro, celebración y comunión entre todos los integrantes.

La propuesta busca recuperar una idea que aparece en los primeros capítulos de la historia de la Iglesia: una comunidad que comparte, acompaña, contiene y permanece cerca de las necesidades de las personas.

En tiempos donde muchas personas atraviesan soledad, incertidumbre y distintas necesidades, MDS propone volver a poner en el centro algo tan simple como profundo: amar, abrazar, compartir y estar para el otro.

Una iglesia que, después de 47 años de historia en Quilmes, busca continuar su camino mirando hacia adelante, pero recuperando aquellos principios que estuvieron presentes desde el comienzo: la fe, la comunidad y el compromiso con la vida de las personas.