En el corazón de Almirante Brown, una joya arquitectónica del siglo XIX invita a viajar en el tiempo a través de sus pasadizos y su museo comunitario

El gris de las calles empedradas de Adrogué contrasta con el verde de los tilos, eucaliptos y pinos que parecen custodiar un secreto centenario. Sobre la calle Rosales al 1500 se levanta el Castillo Castelforte, una de las construcciones más emblemáticas del partido de Almirante Brown, cuyos orígenes se remontan a 1874.

La historia de este patrimonio arquitectónico comenzó como un solar de veraneo proyectado por los italianos Nicolás y José Canale, padre e hijo destacados en la ingeniería y la arquitectura local. El proyecto original buscaba recrear una villa europea que incluyera capilla, jardines, espacios para fauna exótica y plantaciones de duraznos. Para su diseño, Nicolás y José tomaron como referencia la estética de un palacio bizantino del siglo XIII, otorgándole al lugar de una fisonomía única en la zona.

Con el paso del tiempo, el edificio y su entorno experimentaron profundas transformaciones. Sin embargo, Castelforte conserva intacto su mayor enigma: una intrincada red de túneles que atraviesa el predio y alimentó durante décadas mitos urbanos. Una de las leyendas sostiene que los Canale pertenecían a la masonería y utilizaban las galerías para reuniones secretas de las logias; otra versión las vincula con antiguas catacumbas destinadas al entierro familiar. Aunque estas hipótesis forman parte del folclore popular, la función precisa de las galerías aún aguarda investigaciones arqueológicas y documentales definitivas.

Hoy en día, el predio es custodiado por la Asociación Nativos del Partido de Almirante Brown, entidad clave en la preservación de la memoria local. Durante la visita, el público puede recorrer parte de este entramado subterráneo y conocer el museo que funciona en la planta alta de la casona, bajo la dirección de Ricardo Olivares. Allí, tres salas reúnen un valioso acervo de fotografías, documentos y objetos históricos donados por vecinos y socios. Estas piezas no solo reconstruyen la trayectoria de la familia Canale y de la propia finca, sino que preservan la identidad colectiva de Adrogué.

Miriam Benítez, estudiante de la Licenciatura en Periodismo de la UNDAV