
La Argentina no puede aceptar pasivamente que se humille de esta manera a quienes producen, invierten y generan empleo genuino en el país. Estamos presenciando un ataque directo y sin cuartel.
Como afirma Daniel García Defensor del Pueblo de Avellaneda, es necesario recordar que las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) son el corazón de nuestra economía real. Su desaparición no es un "daño colateral", es la muerte misma de la base productiva del país. El veredicto es claro: sin industria no hay desarrollo, no hay soberanía económica y, por lo tanto, no hay futuro para la Argentina.
Este escenario de devastación no es casualidad, sino el resultado directo de una ideología que desprecia lo nacional. Daniel García opina que resulta profundamente preocupante observar una actitud de subordinación ideológica total hacia modelos externos. La entrega es evidente, particularmente hacia los intereses de los Estados Unidos, adoptando a ciegas recetas económicas foráneas sin
contemplar jamás las consecuencias devastadoras que estas políticas tienen sobre la realidad productiva argentina. Es un acto de genocidio industrial planificado desde el exterior y ejecutado por el gobierno de Milei.
La falacia de las políticas actuales es insostenible. Se nos quiere hacer creer en soluciones mágicas mientras se destruye la base de la economía. Es fundamental gritarlo fuerte: el control de precios y la estabilidad económica jamás se lograrán destruyendo a quienes producen. La verdadera estabilidad y el crecimiento solo se construyen a través de políticas públicas responsables, sostenidas por un Estado presente que regule el mercado interno y proteja activamente el trabajo nacional de la competencia desleal y el saqueo.
La defensa de nuestro país es hoy, más que nunca, la defensa de nuestro trabajo. Defender la industria argentina es defender la dignidad de sus trabajadores, la supervivencia de sus PyMEs y el futuro de sus familias. Daniel García lo deja claro: ningún país serio en el mundo construye su futuro atacando deliberadamente a su propia producción. Lo que estamos viviendo bajo el gobierno de Milei es una anomalía histórica y una traición sin precedentes.
La paciencia tiene un límite. No podemos seguir tolerando este atropello. Daniel García Defensor del pueblo de Avellaneda afirma contundentemente que la Argentina necesita, hoy más que nunca, respeto por su industria y un compromiso real y sagrado con su gente, algo que el gobierno de Milei ha demostrado, con creces, no tener ninguna intención de cumplir. Estamos ante un plan de desmantelamiento total que busca borrarnos como nación soberana.
Daniel García
Defensor del Pueblo de Avellaneda