
“Otra vez el mismo cassette: todo lo malo viene de afuera. Sin dudas, así es todo más fácil, porque si siempre la culpa es de otro, gobernar termina siendo “puro relato"”, dijo. Y agregò que “el gobernador pinta un panorama económico oscuro, pero evita mirar lo que pasa en su propia cancha: inseguridad que no afloja, educación golpeada y un sistema de salud que no da abasto. También cuestionó que cite empresarios para reforzar su discurso, cuando en la provincia muchas pymes están al límite por impuestos altos, trabas y falta de reglas claras. En otras palabras, critica el modelo nacional mientras su propia gestión hace agua”.
Ante el silencio sobre el IOMA, Sotolano señaló que el “silencio fue muy llamativo. Ni una palabra sobre una crisis que afecta a miles de afiliados. Para la diputada, no es un olvido: es una decisión política de mirar para otro lado. Lo mismo con la educación. Arrancan las clases con paro, chicos sin aula, y el Gobierno baja el tono del conflicto. Con Roberto Baradel presente en el palco, la imagen fue clara: primero los gremios, después los estudiantes”.
Cuando la lupa se posa en Quilmes, el cuadro, según Sotolano, “la gestión vende un distrito que no coincide con lo que ven los vecinos: hablan de obras que sabemos que con los recursos municipales no lo resolverán”.
“El plan de obras suena lindo en los papeles, pero con menos recursos parece más una apuesta a la fe que un proyecto sólido. En el fondo, el diagnóstico es directo: mucho discurso, poca autocrítica y gestión que no aparece. Siempre hay un responsable externo, nunca propio. La pregunta queda flotando: ¿Hasta cuándo se puede gobernar así? Porque mientras se discute el relato, la gente sigue esperando que, alguna vez, las soluciones lleguen de verdad”, finalizò Sotolano.