
La escena se repite en plazas de Quilmes: un grupo de vecinos se reúne para cambiar plantas, pero el intercambio lúdico muta en necesidad. "Algunas empezaron a pedir comestibles o dinero a cambio. No por capricho, sino para vivir", observa Cortez. Esa imagen fue el detonante. Para él, no era algo nuevo, sino el eco de su infancia en un conventillo, donde el "pedirle a la Tota" era la red de seguridad social más efectiva de la época.
A sus 73 años, este diseñador gráfico y publicitario decidió que esa solidaridad analógica necesitaba un motor digital. El resultado es una aplicación funcional, nacida de una combinación inusual de nostalgia y tecnología de vanguardia.
El código de la experiencia
Lo más disruptivo del proyecto no es solo su fin social, sino su construcción. Cortez no es programador. Sin embargo, recurrió a la inteligencia artificial como su "socia" de desarrollo. Utilizando herramientas como Claude, logró traducir su visión en una arquitectura de software compleja: base de datos en la nube, diseño mobile-first y pantallas operativa.

Un puente entre Valencia y Quilmes
La chispa final llegó desde el otro lado del Atlántico. Su hija, "Pepa", residente en Valencia, le mostró una aplicación local utilizada para donar objetos en desuso. Cortez entendió que la herramienta existía, pero el "gen" debía ser local. La aplicación busca formalizar y facilitar ese intercambio silencioso, permitiendo que los objetos circulen allí donde más se necesitan, eliminando las barreras del azar de las redes sociales.
Impacto real
El proyecto de Cortez demuestra que la brecha digital es, a menudo, una barrera mental más que técnica. En un contexto donde la economía colaborativa se vuelve vital para muchos bonaerenses, esta plataforma quilmeña se posiciona como un ejemplo de cómo la IA puede ser una aliada para fortalecer los vínculos humanos en lugar de reemplazarlos.
La app ya es una realidad funcional, y su creador espera que sea el punto de partida para que la vieja costumbre de "ayudar al vecino" vuelva a ser la norma, esta vez, a través de un clic.
