El panorama financiero de los hogares argentinos muestra señales de alarma. Ante la caída del poder adquisitivo, las familias han volcado su consumo hacia el financiamiento no bancario (billeteras virtuales y fintech), pero la capacidad de pago ha llegado a un punto crítico.

Con cifras récord de morosidad, el financiamiento fuera del sistema bancario tradicional enfrenta un deterioro acelerado:
Mora total: El 27,5% de las carteras de crédito no bancario presenta dificultades de pago.
Créditos irrecuperables: Representan el 10,8% del total, un valor que se cuadruplicó en apenas un año.
Salto nominal: El stock de deuda considerada incobrable pasó de $177.000 millones (fines de 2024) a $1,54 billones en marzo de este año.
El perfil del endeudamiento
La dependencia del crédito para costear gastos cotidianos ha configurado un escenario de alta exposición para las familias: Impacto directo: El 92% del crédito no bancario está destinado exclusivamente a hogares.
Carga salarial: La deuda total (sumando bancos y fintech) ya equivale al 145,4% de una masa salarial mensual.
Sector informal: Es el más golpeado. En trabajadores informales y cuentapropistas, la deuda escala al 161% de sus ingresos mensuales.
Actores del mercado en expansión
A pesar del riesgo y el aumento de la mora, las plataformas digitales siguen ganando terreno frente a la banca tradicional:
Banca digital: Ya concentra el 15,1% del financiamiento no bancario.
Líderes del sector: Mercado Libre sostiene una participación cercana al 15%, mientras que Ualá Bank continúa expandiendo su base de usuarios.

El fuerte aumento de los índices de morosidad bancaria y no bancaria que se observa desde diciembre pasado en la mayoría de los créditos otorgados a personas y familias es uno de los efectos no deseados del actual programa económico. Esto responde, en gran parte, a la fuerte suba de las tasas de interés del año pasado, muy por encima de la inflación, en un contexto de salarios con una indexación cercana a esa inflación.

El índice de morosidad aumentó en los primeros meses de 2026. De acuerdo con informes del sector y cálculos de la consultora 1816, la irregularidad en la financiación con tarjetas de crédito a familias llegó al 11%, el mayor nivel desde la crisis de 2001-2002. En el sector no bancario, las cifras rondan el 25%, con un impacto más fuerte en jóvenes y jubilados.

Uno de los problemas más graves son los altos niveles de morosidad en entidades no bancarias —mutuales, cooperativas y financieras del interior—, producto del aumento de la mora en préstamos otorgados principalmente a trabajadores del sector público mediante sistemas de código de descuento. En algunos casos, estos niveles superan el 30% y resultan difíciles de refinanciar.