El director del Colegio San Jorge, Mark David Symmonds, declaró ante la Fiscaía interviniente, en CABA, y negó rotundamente los hechos de agresión y maltrato apuntados por una camarera de un bar céntrico.

Cristal Locuratolo, de 23 años, la joven agredida, explicó que el conflicto comenzó cuando se acercó a la mesa en la que se ubicaban Symmonds y su madre. Ambos se mostraron molestos al asegurar que hacía 20 minutos que esperaban que la persona encargada —otra compañera de la joven— les retirara los platos.

La joven dijo sentirse “profundamente afectada” por las agresiones, por lo que pidió cambiar momentáneamente de sector y subir del piso 19 al 20. No contento con eso, Symmonds decidió seguirla hasta ese nivel.

Las cámaras de seguridad del lugar captaron el momento en que el hombre persiguió a la empleada por una de las escaleras internas. En las imágenes se puede ver cómo corrió detrás de ella y la agarró de un brazo mientras dos de las compañeras de trabajo de la joven intentaban frenarlo. El video fue compartido por la víctima en sus redes sociales.

La declaración a la que accedió El Suburbano, donde el directivo del San Jorge, que ya se encuentra fuera del establecimiento educativo, dio una versión absolutamente diferente de lo sucedido en la Justicia.

 

FORMULA DECLARACIÓN.

Señor Agente Fiscal:
​Quien suscribe, MARK DAVID SYMMONDS, de nacionalidad británica, mayor de edad, de estado civil casado, docente, con domicilio real actual en calle Guido N° 800 (Colegio San Jorge) de la ciudad y partido de Quilmes, provincia de Buenos Aires, en la causa MPF 01388055, constituyendo domicilio procesal en la Avenida Córdoba N° xxx piso 1xxOfs. xxx zona xxx, de la ciudad de Buenos Aires y electrónico en el IEJ / CUIT 27-31898543-5 comparece y respetuosamente dice:
​Haciendo uso de mi derecho de declarar, hago saber las circunstancias que rodean los hechos de la presente causa, en los siguientes términos:
​Fui al restaurante Trade Sky Bar, ubicado en la Avenida Corrientes al número 200, con mi madre el jueves 18 de junio de 2026, como era su última noche en la Argentina antes de volver a Inglaterra. Elegimos este restaurante porque pensamos que habría buena comida y buen servicio. Al llegar alrededor de las 19:00 había pocas personas en el restaurante. El servicio era lento, a pesar de que había más personal que clientes.
Pedimos comida y una bebida a una camarera y estábamos disfrutando nuestro tiempo juntos. Luego quisimos pedir un poco más de comida, así que vimos a la misma camarera, quien nos miró con una expresión muy desagradable, se acercó y simplemente dijo “sí”. Le preguntamos si podíamos pedir comida, a lo que se dio vuelta y se fue a buscar un menú. Al volver, prácticamente nos los tiró encima y percibimos una actitud muy hostil. Al tomar el pedido, habló algo de inglés. Pedimos un plato de jamón Pata Negra y luego se fue sin confirmar el pedido ni preguntarnos si queríamos algo más. Mi madre y yo nos sorprendimos por lo grosera que fue.
Le preguntamos si estaba bien, ya que parecía muy molesta o enojada, como si estuviera teniendo un mal día. Ella continuó siendo grosera, así que pedimos hablar con su encargado. Entonces dijo que no hablaba inglés, aunque antes lo había hecho. Preguntó por qué queríamos hablar con el encargado y le explicamos que no estábamos conformes con su atención ni con su trato hacia nosotros, y que queríamos hacer una queja. Luego trajo a un miembro del personal del bar y preguntamos si era el encargado. Dijo que no. Después trajeron a otra persona que estaba cerca de la puerta, quien tampoco era el encargado. Finalmente, el encargado —o quien dijo serlo— se acercó, escuchó nuestra queja y pidió disculpas. Nuevamente le preguntamos si la camarera estaba bien. Él ofreció descontar una parte de la cuenta como gesto de buena voluntad. Luego nos atendió una camarera diferente que fue excelente.
Eso fue todo; ni siquiera prestamos más atención a la camarera en cuestión porque estábamos disfrutando nuestra última noche juntos en Argentina. Cerca de las 22:00 decidimos irnos, así que subí las escaleras al baño, mi segunda visita al baño esa noche. Al llegar arriba vi nuevamente a la camarera, que estaba trabajando en otra sala. Le pregunté si creía que debía disculparse, a lo que levantó la voz y me dijo que nunca se disculparía conmigo. En ese momento cambió al español y empezó a gritarme; no estoy seguro de lo que dijo porque mi español no es muy bueno y hablaba muy rápido. Le dije que era patética, la insulté y fui al baño.
Al salir del baño, en el segundo video se puede ver que simplemente quería irme del bar, pero ella había llamado al encargado, quien dijo que yo la había agredido, lo cual es absolutamente falso. Puede que la haya insultado y le haya dicho que era patética, pero eso fue todo.
Las imágenes registradas por las cámaras del propio establecimiento no reflejan la secuencia descripta por la denunciante. En efecto, no se observa que el suscripto la hubiera perseguido, que la hubiera "pecheado", empujado o intentado hacerla descender por la escalera, tal como ella afirma. Tampoco se aprecia una actitud intimidatoria o de hostigamiento persistente.
En el video se puede ver que simplemente estoy saliendo del baño para bajar las escaleras y volver a mi mesa para pagar y retirarme. Ella me está bloqueando el paso y reteniéndome contra mi voluntad. Le aparto la mano para poder seguir bajando las escaleras, y este es el único momento en el que la toco. Al llegar abajo, se puede ver que señalo la salida para poder irme.
Volví a la mesa, mi madre pagó la cuenta y nos fuimos. Al salir, estaba decepcionado con el servicio durante toda la noche, hasta que llegó el nuevo camarero, pero me molestó la forma en que esa chica me había hablado. Por eso dejé una reseña negativa del servicio del bar (sin nombrar a nadie) en Google Maps. Más tarde por la mañana lo reflexioné y la eliminé. Fue solo unos días después que mi madre me envió la publicación de Instagram de esta mujer, donde hacía referencia a este incidente.
Rechazo completamente cualquiera de las cosas repugnantes que ha dicho sobre mí en internet. No hay evidencia en video que respalde sus dichos, más allá de mostrarla a ella como la agresora. Ella no tenía marcas en su cuerpo que indiquen que supuestamente la agredí. Mi madre es una oficial de policía retirada que me ha criado con respeto y sería la primera persona en decirme algo si pensara que yo me comporto de una manera grosera. Las acciones de la camarera en cuestión en las escaleras difícilmente corresponden a las de una persona asustada e intimidada, Lejos de intentar alejarse del suscripto, se mantiene frente a él, sosteniendo la discusión e impidiendo su descenso. Ello no importa desconocer la existencia de un intercambio verbal entre ambos, pero sí demuestra que la dinámica que refleja el video difiere sustancialmente de la relatada en la denuncia.
Es todo cuanto tengo para declarar.

 

nota relacionada

Gravísimo: Video muestra al director del colegio St Georges de Quilmes agrediendo a una camarera