En un contexto donde la producción de hidrocarburos alcanza sus máximos históricos, la expansión de la actividad energética genera oportunidades que exceden a los perfiles técnicos y plantea una nueva demanda para las empresas de servicios: incorporar personas para oficios, capacitarlas y generar condiciones para desarrollar empleo local. 

La actividad en Neuquén atraviesa una etapa de expansión que ya se refleja en la escala de las operaciones. En julio de 2026, la producción nacional de petróleo marcó un récord de 916.200 barriles diarios, según la Secretaría de Energía de la Nación. Vaca muerta aportó más del 70% de ese total, con 643.100 barriles diarios y un crecimiento interanual del 26,4%.

Ese crecimiento amplía la demanda de los servicios que sostienen la operación diaria: logística, alojamiento, alimentación, limpieza y mantenimiento, a través de la contratación de proveedores locales, agenda que impulsa la provincia mediante el Compre Neuquino. Y con ella aparece el desafío de contar con personas capacitadas para ocupar los puestos que genera la expansión de la actividad, incluso en oficios que tradicionalmente no forman parte de la conversación sobre empleo en la industria energética.

En los últimos meses, las búsquedas laborales vinculadas a Vaca Muerta comenzaron a incorporar con mayor fuerza perfiles de gastronomía, limpieza y hotelería, además de los puestos técnicos directamente vinculados con la producción. Según proyecciones de YPF, la zona tendría un pico de 90.000 nuevos empleos hacia 2029, y cerca de 30.000 corresponderían a servicios, logística y actividades no especializadas. Esto implica ampliar la mirada sobre el talento que necesita la industria y desarrollar capacidades en trabajadores que pueden incorporarse a partir de su oficio y de una formación específica.

"El crecimiento de Vaca Muerta está generando una demanda laboral que excede a los perfiles tradicionalmente asociados al petróleo y el gas. Para las empresas de servicios, es fundamental acompañar ese crecimiento con inversión local, formación de personal y generación de nuevas oportunidades para que el talento pueda desarrollarse en la propia región", señaló Marcelo Delbarba, director de Desarrollo de Negocios y Relaciones Institucionales de Grupo L, empresa argentina que brinda servicios de alimentación, limpieza, hospitalidad, mantenimiento, logística y obras en más de 15 provincias del país.

Empleo, el desafío detrás del crecimiento 

En ese escenario, Grupo L inauguró en abril una planta elaboradora de alimentos y centro de distribución en Centenario, con una inversión de más de $2.200 millones. Con 1.200 m², laboratorio de control de calidad y lavandería, la planta brinda servicios a clientes de Neuquén, Río Negro y Chubut a través de su marca GL Support Sitios Remotos, unidad de negocios de la compañía que ofrece soluciones integrales de facility management para los sectores de minería, oil & gas y construcción.

La planta tiene capacidad para trabajar con hasta 90 personas en turnos rotativos y actualmente se encuentra en una etapa inicial de operación, acompañando la evolución de los volúmenes de producción y de las operaciones en la región. En esta línea, la empresa ofrece una alternativa complementaria a los esquemas de campamento de 14 días de trabajo y 14 de descanso: un empleo en la zona, que permite volver a casa todos los días y resulta más compatible con proyectos familiares o personales.

"La escala de Vaca Muerta está cambiando la conversación para las empresas de servicios. Las operaciones son cada vez más grandes y requieren organizaciones capaces de acompañarlas, pero también una mirada de largo plazo sobre las personas que van a sostener ese crecimiento. Ahí vemos una oportunidad concreta para combinar inversión, empleo local y formación", afirma Delbarba.

Además, Grupo L cuenta con una escuela de capacitación en su sede en Neuquén, que abre una oportunidad para desarrollar programas específicos vinculados con los oficios que demanda la operación.

Sustentabilidad: producir más cerca de la operación

La inversión en infraestructura también permite desarrollar procesos que reduzcan movimientos, residuos y traslados asociados a la prestación de servicios.

La planta inició pruebas de pelado, cortado y selección de papa, zanahoria, cebolla, batata y calabaza, con ensayos de vida útil, para que el producto llegue elaborado a las operaciones y se reduzcan los residuos en el sitio. Además, parte del material orgánico de la planta vuelve al circuito local. En el marco de un convenio con la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Centenario, la compañía entregó 1.600 kg entre junio y agosto a la Chacra Municipal "Lía Encalada", que los destina a fines educativos y agroecológicos. Este modelo se integra a otras iniciativas que la empresa tiene en la zona; por ejemplo, en el sur de la Patagonia, junto a una operadora energética, Grupo L aplica un programa similar, con compostaje automático, grifería de bajo consumo e iluminación LED.

Con la Argentina cada vez más cerca del millón de barriles diarios, el próximo salto de Vaca Muerta dependerá tanto de los pozos como de la red de servicios que los sostiene, y los proveedores que la desarrollan.