
El panorama de la educación superior en la zona sur del Gran Buenos Aires atraviesa uno de sus momentos más complejos. En las últimas semanas, la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) y la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) coincidieron en un diagnóstico alarmante: la asfixia financiera generada por la prórroga del presupuesto 2023 frente a una inflación que no da tregua.
UNQ: Tarifazos y salarios en picada
Desde el Rectorado de la UNQ informaron que la institución se encuentra en estado de emergencia. La preocupación central radica en el desfasaje entre el costo de vida y las transferencias nacionales. Según el informe oficial, mientras la inflación acumulada entre diciembre y febrero superó el 71%, el personal docente y nodocente solo recibió una oferta del 6%.
El impacto en los costos operativos es gráfico: la factura de energía eléctrica de la universidad pasó de 4,8 millones de pesos en el primer bimestre de 2023 a más de 20 millones en el mismo periodo de 2024, un salto del 317%. "Los fondos para funcionamiento, incluso con los anuncios de aumento, están un 200% por debajo de los valores reales de 2023", señalaron desde la sede de Bernal.
UNAJ: Más estudiantes, menos recursos
En Florencio Varela, el Consejo Superior de la UNAJ declaró la emergencia presupuestaria por unanimidad. El desafío aquí es doble: al recorte de fondos se suma una explosión en la matrícula. La universidad hoy cuenta con más de 33.000 alumnos regulares, sumando 5.000 nuevos estudiantes respecto al año pasado.
"Operamos con el mismo presupuesto que en 2023 pero con una demanda educativa mucho mayor", explicaron desde la institución, subrayando que solo en el inicio de este ciclo lectivo 2026 ingresaron 7.500 nuevos alumnos, superando ampliamente las proyecciones anteriores.
UNDAV: Fallos judiciales y gestión en crisis
La UNDAV no escapa a la regla. Con una pérdida del poder adquisitivo salarial del 33,3% relevada a julio de 2024, la universidad ha tenido que recurrir a la Justicia para exigir que el Gobierno Nacional cumpla con el financiamiento.
A pesar del contexto, la universidad logró ratificar su gestión con la reelección del Ing. Jorge Calzoni como rector hasta 2030, aunque advierten por inconvenientes externos, como las trabas en las Becas PROGRESAR y el deterioro de la infraestructura que ya ha provocado incidentes operativos en algunas de sus sedes.
Un reclamo unificado
Las tres universidades coinciden en la necesidad de una actualización inmediata de las partidas de acuerdo a lo planteado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). El pedido es claro: paritarias que recuperen el salario y fondos que permitan costear servicios básicos para garantizar que las puertas de las aulas permanezcan abiertas.