Corría el 2017 cuando inició el padecimiento de vecinos del Barrio Nuestra Señora de Lourdes. “Ante el primer ladrillo, se realizó el primer reclamo y fue el propio Juez de Faltas, Carlos Fariña, quien ordenó la paralización de la obra. Paralización que nadie respetó, y que terminó siendo una "contaminante" fábrica de pintura enclavada en un barrio residencia: TINK.
Pese a las numerosas intervenciones de inspectores de Medio Ambiente Bonaerense, que llamativamente cuando verificaban no detectaban problemas, los vecinos continuaron su lucha y le solicitaron -por mesa de entradas- a la Intendencia Municipal que acompañe el reclamo y que devuelva tranquilidad a la barriada de Quilmes Oeste.
Las primeras denuncias comenzaron en el año 2017; se le aplicaron algunas multas a la empresa, pero su actividad no cesó. La instalación de una nueva chimenea en el año 2025 evidencia el incremento de actividades. Y acompañados de casi 100 firmas de vecinos, el escrito presentado en Mesa de Entrada en octubre del 2025 detalla uno a uno los males de la Fábrica de Pintura TINK.
Los vecinos denuncian vibraciones y ruidos constantes por el funcionamiento de sus máquinas; olores a solventes y otras sustancias; manipulación de tanques en espacios comunes: vereda y calle, que generan fuertes ruidos; ocupación del espacio público, y fundamentalmente que la edificación “no respeta” FOT y FOS.
Ante este variopinto de males que padecen a diario, los vecinos se encuentran a la espera de una reunión con autoridades comunales para evaluar los pasos a seguir: Exigen que la controvertida industria sea trasladada a un parque industrial, acorde a las normas de seguridad que debería cumplimentar la controvertida industria.
"Es un barrio de casas familiares, donde transitan muchos niños que asisten a los colegios privados y públicos. Los vecinos, de muchos años de permanencia en la zona, merecemos vivir tranquilos sin los inconvenientes que esta industria nos ocasiona”, afirmaron