Empezaron las obras en el edificio de 12 pisos que es uno de los emblemas de la cultura porteña y está muy deteriorado. “Queremos que vuelva a ser un espacio de referencia para la vida cultural, política y social porteña, argentina y latinoamericana”, dijo el Jefe de Gobierno.

Jorge Macri anunció que comenzó una megaobra para restaurar y poner en valor uno de los íconos más representativos de la identidad cultural porteña, el Centro Cultural General San Martín, en Sarmiento y Paraná. Son trabajos en etapas durante tres años con una inversión de $35 mil millones.

“Me da mucha tristeza, un patrimonio como el Centro Cultural San Martín no debería estar en semejantes condiciones de abandono. Es uno de los epicentros de nuestra actividad cultural y vamos a recuperar el esplendor que se perdió con el paso del tiempo, dañando parte de la identidad porteña”, sostuvo el Jefe de Gobierno, Jorge Macri. Y agregó: “Queremos que vuelva a ser un espacio de referencia para la vida cultural, política y social porteña, argentina y latinoamericana”.

Esta es la inversión más grande en infraestructura cultural de la gestión. Y busca seguir fortaleciendo el rol de Buenos Aires como una ciudad líder y abierta a la innovación cultural. Y además, reactivar el corredor del “Off Corrientes" (Callao, Sarmiento, Rivadavia y Cerrito), una zona clave para el teatro y la música y los negocios de instrumentos musicales.

“Como siempre sostenemos: la cultura no es un gasto. Para nosotros es una inversión, es apoyar el talento y potenciar nuestro capital humano, y reconocer que lo más relevante que tiene la cultura es cómo nos conecta con la emoción. Eso es lo verdaderamente transformador”, explicó Jorge Macri en la conferencia de prensa en la Sala A-B del Centro, junto a la ministra de Cultura, Gabriela Ricardes, y de Infraestructura, Pablo Bereciartua. Fue en el marco de la Agenda Buenos Aires 2025: la inversión se hará sin comprometer el superávit ni tomar deuda, gracias a la responsabilidad fiscal del Gobierno de la Ciudad.

El objetivo de la megaobra es que el CCGSM vuelva a ser un espacio de referencia para la experimentación, la investigación y la producción creativa.

El plan fue concebido a partir de una planificación que resguarda los valores patrimoniales del histórico edificio del arquitecto Mario Roberto Alvarez, inaugurado en 1970, cuando se transformó en una vigorosa expresión del diseño arquitectónico moderno y vanguardista. Allí funcionó durante dos años la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), creada en diciembre de 1983.

El impacto va más allá de una renovación edilicia. “Alcanza a todo el ecosistema artístico del teatro y la música, así como a la revitalización urbana”, explicó Jorge Macri y agregó: *“En todo estos años renovamos toda la infraestructura cultural de la Ciudad. Cuando Mauricio llegó, se encontró con un Teatro Colón cerrado y una Usina del Arte en las peores condiciones y sin financiamiento. Lo mismo sucedía con el Centro Cultural 25 de Mayo y con todo el Complejo Teatral de Buenos Aires. Y con cada obra que pone en valor un edificio ponemos el foco en su valor formador. El escenario importa, pero lo que realmente los convierte en faros, es su rol como escuelas de nuevos talentos. Por eso es tan importante, por ejemplo, entre otros, haberlo recuperado a Julio Bocca en ese teatro. ”.

El CCGSM enfrentaba un grave deterioro estructural en la fachada, en sus instalaciones generales y de incendios y en las salas. Para revertir esa situación, el plan impulsa reformas para renovar servicios, garantizar condiciones de seguridad y funcionalidad, y lograr un considerable ahorro energético con la incorporación de sistemas de construcción sostenibles. También incorpora última tecnología en salas como la A-B, la Alberdi y la Enrique Muiño, aulas, talleres y oficinas. Mientras, el edificio deberá quedar desocupado.

Además se le dará su esperado lugar al Conservatorio Manuel de Falla, que funcionará en una sede única en el Centro. *“Vamos a saldar una deuda con generaciones y dejar atrás años de funcionamiento itinerante. El conservatorio es un aliado natural del Centro Cultural. Queremos que el Centro Cultural sea un referente como la Academia Juilliard de Nueva York, integrando música, danza y teatro”, explicó Jorge Macri.

Una parte de los trabajos -la instalación de bombas sumergibles en el sexto subsuelo- ya concluyó. Esa tarea debió realizarse con prioridad porque había equipamiento dañado y era necesario evitar inundaciones en los subsuelos.

Y ya se está realizando una intervención de la fachada vidriada de la torre con el montaje de un andamio y el armado de estructuras protectoras que impidan la caída de mampostería para poder avanzar en los trabajos de carpintería metálica en la torre y en una nueva fachada con muro cortina.

Una segunda etapa prevé la renovación integral de las salas A-B, la impermeabilización de la cubierta, la puesta en valor y readecuación tecnológica del resto de niveles de la torre, desde el piso segundo al duodécimo y desde el primero al sexto subsuelo, junto con la aislación de cubiertas y medianeras.

Luego, en una tercera y última etapa, se va a instalar el equipamiento necesario para las salas, aulas, talleres y oficinas según el programa de uso del CCGSM.

Mientras se desarrollan los trabajos, la programación del Centro se mantendrá en el edificio Bajo Plaza, en las dos salas de cine, la sala 3 (multiespacio) y la sala vertical, en tanto los cursos y talleres se dictarán online. Adicionalmente, la Radio de la Ciudad se mudará a un edificio en Palermo.

Para finalizar, el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, aseguró: “En la Ciudad, la cultura es identidad, crecimiento y es talento que siempre vamos a apoyar y sostener. Porque nos transforma y nos hace más libres”.

La historia del Centro Cultural General San Martín

Cuna del arte y las letras, protagonista de la vuelta a la democracia y hasta sede de un duelo inolvidable en plena Guerra Fría

El Centro Cultural General San Martín está catalogado como una de las cinco obras más representativas de la arquitectura moderna en la Argentina: comenzó a funcionar en 1970 y se convirtió en un espacio de encuentro para el debate, la reflexión y el pensamiento crítico.

El diseño y la realización de todo el complejo estuvo a cargo del arquitecto Mario Roberto Álvarez. Su apertura surgió naturalmente como un centro para congresos, conferencias y actos culturales. Estaba destinado a ser formador de varias generaciones de público y un escenario de experimentación y consagración de artistas, además de caja de resonancia de hechos culturales, políticos y sociales fundamentales para la vida democrática del país.

Pero pronto fue virando hacia lo artístico y cultural con conciertos, exposiciones de arte, cine y teatro como puntos fuertes. Luego, con el retorno de la democracia en la década de 1980, se posicionó como espacio de protagonismo relevante para las vanguardias artísticas y culturales.

Además, en esa etapa albergó a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) que encabezó el escritor Ernesto Sábato. Durante 280 días el trabajo de este organismo creado por el Gobierno del presidente Raúl Alfonsín se desarrolló en el segundo piso del Centro Cultural. Allí se recibieron miles de declaraciones y testimonios de sobrevivientes y familiares de víctimas de la represión ilegal.

La construcción del edificio representó la segunda etapa de un complejo cultural que se había iniciado con el Teatro San Martín entre 1954 y 1960 sobre la avenida Corrientes. Al momento de su apertura, el Centro Cultural terminó adoptando el mismo nombre del teatro. Por eso ambos espacios suelen ser tomados como uno solo, cuando en realidad son entes independientes con directores distintos y actividades diferentes.

El Centro Cultural abarca una superficie de 42.000 metros cuadrados, con una torre de 12 pisos, un cuerpo bajo menor y seis subsuelos. Por debajo de la estructura elevada se encuentra el llamado Patio de Esculturas, que sirve de acceso a la torre principal y que conduce a la Fotogalería que, a modo de calle peatonal, logra una conexión fluida con el teatro. Y en la esquina de Sarmiento y Paraná está la Plaza de las Américas, un espacio verde que permite una mejor perspectiva del edificio.

En sus primeros meses de vida el Centro Cultural fue sede de un acontecimiento mundial de enorme repercusión cuando el ajedrecista estadounidense Bobby Fischer y el ruso Tigran Petrosian se enfrentaron en un inolvidable duelo de 27 días que marcó uno de los momentos más convocantes en la historia de ese deporte.

Fischer se impuso al cabo de la serie disputada en octubre de 1971 y dio el primer paso para terminar con la hegemonía soviética en este juego en plena Guerra Fría, lo que completó un año después al vencer a Boris Spaski en Islandia para consagrarse como nuevo campeón mundial.

También desde sus orígenes la vanguardia del arte ya veía en el Cultural un centro de exhibición moderno en donde mostrar su producción. La obra Desplazamiento, donada por Julio Le Parc en 1970 y parte de su investigación en torno a efectos visuales basados en los movimientos de los espectadores se instaló como punto de partida de una nutrida colección permanente que entonces se completaba con esculturas de Líbero Badíi y Enio Iommi.

Desde noviembre de 1972, el quinto piso del Cultural alojó al Centro de Investigaciones en Comunicación Masiva, Arte y Tecnología de la Ciudad de Buenos Aires (CICMAT). Hasta el golpe de Estado de marzo de 1976, el CICMAT dio continuidad al trabajo multidisciplinario de muchos de los artistas del Instituto Torcuato Di Tella, que había sido clausurado en 1970.

Ya jerarquizado como epicentro de la vida cultural durante el renacer democrático, bajo la gestión del cineasta Javier Torre, el centro cultural se erigió en un espacio impulsor del diálogo en una sociedad que necesitaba reencontrarse con la expresión en todas sus formas. Los datos estadísticos de la época indican que sólo en 1985 llegaron a visitarlo casi 400.000 personas, un récord histórico.

Desde entonces en adelante pasaron por sus salas las principales figuras de las disciplinas más diversas. En 1989 fue el lugar elegido para una retrospectiva de la obra de Ingmar Bergman que contó con la visita de la actriz sueca Ingrid Thulin y el camarógrafo de Bergman, Gunnar Fischer.

En 1990 fue sede del Encuentro Latinoamericano de Escritores, del que participaron, entre otros, Mario Benedetti, José Donoso y Mario Vargas Llosa.

María Elena Walsh, Adolfo Pérez Esquivel y Estela de Carlotto fueron parte de un coloquio sobre la Desaparición Forzada como Crimen de Lesa Humanidad, y Luc Montagnier, descubridor del VIH, disertó en una de las salas de congresos.

Entre 1997 y 1999, el edificio se adaptó para convertirse en sede provisoria de la Legislatura porteña, lo que reforzó una vez más su compromiso con el espíritu democrático siendo parte de un momento fundacional en la vida institucional de la Ciudad cuando se inició el proceso de autonomía.

Pensado para albergar festivales de todo tipo, en 2012 el Cultural fue por primera vez sede del BAFICI y también recibió al Festival Internacional de Circo y al de Tango.

Grandes personalidades que pasaron por sus salas: Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato, Mercedes Sosa, Roberto Goyeneche, Ariel Ramírez, Rigoberta Menchú, Beatriz Sarlo, Juan José Saer, Adolfo Bioy Casares, Antonio Skármeta, Alicia Moreau de Justo, Gregorio Klimovsky, León Ferrari, Juan Carlos Portantiero, Antonio Di Benedetto, Enrique Medina, Ricardo Piglia, Miguel Briante, Antonio Dal Masetto, Nicolás Sarquís, Atahualpa Yupanqui, Osvaldo Pugliese y Marta Minujin, entre otras.