A medida que pasan las horas, la tensión crece en la costa de Berazategui en busca de los cinco pescadores que desaparecieron el último fin de semana.  El playón de la rotonda de la Ribera de a Hudson se ha transformado por completo en una base militar y de asistencia humanitaria de emergencia.
El movimiento de hélices es constante; el helipuerto improvisado en el lugar centraliza el despegue y aterrizaje de las aeronaves que regresan de sobrevolar el amplio estuario del Río de la Plata.
El mapa del rastrillaje: Las miradas están puestas en los bañados y arroyos de la zona sur del conurbano y los partidos vecinos. El rastreo sobre los arroyos Conchitas y Plátanos, así como en los canales Baldovinos y Pereyra, busca descartar que las corrientes internas hayan arrastrado la embarcación hacia las zonas de juncos, un terreno de muy difícil acceso para las lanchas grandes pero que está siendo peinado minuciosamente por kayaks y brigadistas de civil a pie.
La vigilia de las familias: Dentro de la carpa estructural, el clima es de profunda angustia pero también de un cerrado hermetismo. El equipo de psicólogas del Ministerio de Seguridad junto al personal de salud permanecen apostados de forma permanente, brindando contención médica y emocional ante cada llegada de los jefes de operativo, quienes ingresan periódicamente al búnker de comunicaciones para actualizar los mapas de búsqueda.
Las autoridades reiteran el pedido a la comunidad de no acercarse a la zona de la rotonda ni a los accesos al río para mantener liberadas las vías de evacuación y el corredor seguro para las ambulancias del SAME y los vehículos pesados de bomberos.